El león y el ratón
No leído
Un ratón despierta a un león y recibe una oportunidad que, tiempo después, podrá devolver.
Una colección para descubrir
Pequeñas historias, grandes preguntas.
51 historias · Lectura gratuita

Un ratón puede ayudar a un león. Un cuervo puede resolver con paciencia lo que parecía imposible. En las fábulas atribuidas a Esopo, una escena breve alcanza para poner en juego la astucia, la generosidad o las ganas de tener siempre un poco más.
Puedes empezar por un animal conocido o elegir una historia al azar. Después, vale la pena volver sobre lo que pasó: ¿la moraleja te convence?, ¿qué habrías hecho tú? Que sean cuentos cortos no significa que tengan una sola lectura.
Para leer sin apuro
No leído
Un ratón despierta a un león y recibe una oportunidad que, tiempo después, podrá devolver.
No leído
En un día de mucho calor, un cuervo encuentra agua en una jarra demasiado profunda.
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Una zorra desea un racimo de uvas y encuentra una excusa cuando no logra alcanzarlo.
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El viento y el sol compiten para que un viajero se quite el abrigo.
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Dos invitaciones revelan que servir comida no siempre significa permitir que el otro coma.
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Dos amigos comparan la abundancia de la ciudad con la tranquilidad del campo.
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Un padre propone a sus hijos una prueba que no se resuelve con más fuerza.
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Una paloma ayuda a una hormiga y descubre después que la ayuda puede viajar en las dos direcciones.
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Un perro confunde su reflejo en el agua y pierde lo que ya tenía.
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Una tormenta encuentra maneras muy distintas de resistir a sus ráfagas.
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Los ratones encuentran un plan brillante para escuchar al gato, hasta que deben decidir quién lo llevará a cabo.
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Los hijos de un agricultor buscan un tesoro y encuentran el fruto de su trabajo.
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Un pavo real presume de sus plumas hasta que una grulla le muestra otra forma de mirar las alas.
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Una madre cangrejo pide a su hijo una manera de caminar que ella misma no puede mostrar.
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Dos viajeros descansan bajo un árbol y olvidan el beneficio que están recibiendo.
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Un lobo encontró a un cordero que se había apartado del rebaño. Antes de devorarlo, quiso encontrar alguna razón que justificara, ante su propia víctima, el derecho a comérsela.
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Un burro escuchó cantar a unos saltamontes y quedó encantado. Quería una voz tan melodiosa como aquellas, así que les preguntó qué comían para cantar tan bien.
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Un lobo tenía un hueso atravesado en la garganta. Prometió una gran recompensa a una grulla si metía la cabeza entre sus mandíbulas y se lo sacaba.
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Un murciélago cayó al suelo y una comadreja lo atrapó. Él le rogó que le perdonara la vida.
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Un gallo escarbaba en busca de alimento para él y sus gallinas cuando encontró una piedra preciosa.
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Los animales del campo y del bosque tenían por rey a un león. No era iracundo, cruel ni tiránico: era tan justo y apacible como podía ser un rey.
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Un viajero estaba por salir cuando vio a su perro estirándose junto a la puerta.
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Durante un hermoso día de invierno, unas hormigas ponían a secar el grano que habían juntado en verano. Pasó un saltamontes que se moría de hambre y les suplicó un poco de comida.
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Una liebre se burlaba de las patas cortas y del paso lento de una tortuga.
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