Un viajero estaba por salir cuando vio a su perro estirándose junto a la puerta.
—¿Por qué te quedas ahí bostezando? —lo reprendió—. Todo está listo menos tú. ¡Ven enseguida!
El perro movió la cola y respondió:
—Yo ya estoy listo, amo. Eres tú a quien estoy esperando.
El que se demora suele echarle la culpa a su compañero más diligente.


