Un viajero reprende a su perro, que se estira junto a la puerta.

Tradición esópica · atribución griega antigua, corpus de transmisión acumulada · Fábula

El viajero y su perro

Fábulas esópicas · versión inglesa de Townsend

1 min de lectura6+ años · edad orientativa
Empieza la historia

Selecciona un párrafo para guardar tu lugar. Con el teclado, usa Tab y luego Enter.

Un viajero estaba por salir cuando vio a su perro estirándose junto a la puerta.

—¿Por qué te quedas ahí bostezando? —lo reprendió—. Todo está listo menos tú. ¡Ven enseguida!

El perro movió la cola y respondió:

—Yo ya estoy listo, amo. Eres tú a quien estoy esperando.

En la puerta de la casa, el viajero, con una sola sandalia puesta y el saco abierto, mira sorprendido al perro, que lo espera sentado y moviendo la cola.

El que se demora suele echarle la culpa a su compañero más diligente.

Por un camino entre olivos, el perro trota adelante con la cola en alto mientras el viajero lo sigue a los saltos, atándose la otra sandalia y riéndose de sí mismo.
Fin

¿Una historia para recordar?

Puedes volver siempre que quieras.

¿Seguimos con otra?

Otro cuento no leído al azar

Detrás de esta historia.

Para reflexionar

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Cuentos ilustrados

Lecturas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia.

Con chicos

Para conversar con chicos

El viajero ve un bostezo y cree que el perro lo retrasa. No pregunta cuánto hace que está esperando. Una apariencia no cuenta todo lo que pasó.

  • ¿Qué cree saber el viajero al ver al perro estirarse?

Una mirada adulta

Para una lectura adulta

La acusación convierte un gesto corporal en prueba de negligencia. La respuesta del perro invierte la escena sin agresión: no falta preparación, sobra una atribución apresurada. El reproche permite al viajero evitar mirar su propia demora.

Preferencias de lectura

Tamaño de texto
21 px

¿Qué quieres leer?

Escribe al menos 2 caracteres.