La liebre llega a la meta donde la tortuga ya descansa, junto al zorro.

Tradición esópica · atribución griega antigua, corpus de transmisión acumulada · Fábula

La liebre y la tortuga

Fábulas esópicas · versión inglesa de Townsend

1 min de lectura6+ años · edad orientativa
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Una liebre se burlaba de las patas cortas y del paso lento de una tortuga.

—Aunque corras como el viento, voy a ganarte una carrera —respondió la tortuga, riéndose.

A la liebre le pareció imposible y aceptó. Acordaron que el zorro elegiría el recorrido y señalaría la meta.

La liebre y la tortuga observan al zorro junto a un camino que serpentea entre olivos.

El día fijado salieron juntas. La tortuga avanzó despacio, pero sin detenerse un solo momento, directamente hacia el final del camino. La liebre se acostó a un costado y se quedó profundamente dormida.

La liebre duerme a la sombra de un olivo y la tortuga avanza por el camino soleado.

Cuando por fin despertó, corrió cuanto pudo. Al llegar vio que la tortuga ya había alcanzado la meta y dormía cómodamente después de su esfuerzo.

La tortuga duerme junto al mojón de piedra; la liebre frena más atrás con las patas delanteras afirmadas y un poco de polvo a sus pies, mientras el zorro observa.

El paso lento, si es constante, gana la carrera.

Fin

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Otro cuento no leído al azar

Detrás de esta historia.

Para reflexionar

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

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Con chicos

Para conversar con chicos

Las dos duermen, pero en momentos distintos: la liebre durante la carrera y la tortuga después de llegar. No alcanza con tener una habilidad si dejamos de usarla cuando hace falta.

  • ¿Cuándo descansa cada una?

Una mirada adulta

Para una lectura adulta

El cierre reparte de manera precisa el mismo descanso: para una es interrupción; para la otra, consecuencia de la tarea cumplida. La ventaja física no desaparece, pero pierde eficacia frente al abandono del recorrido. La fábula no necesita volver veloz a la tortuga para permitirle ganar.

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