El tejedor recibe al príncipe en la puerta de su casa al caer la noche.

Georgia · Tradición georgiana · Wardrop (1894) · Cuento tradicional

Lo escrito en el destino

Relatos de la colección de Wardrop

5 min de lectura15+ años · edad orientativa
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Un rey tenía un único hijo y deseaba verlo casado cuanto antes. Eligió una princesa, pero el joven se negó.

—No está en mi destino casarme con ella.

Tiempo después le pidió permiso para salir a conocer su suerte y llevarse tres bolsas de dinero. El rey aceptó. El príncipe preparó el viaje y partió.

En el camino encontró a un desconocido que era un ángel bajo forma humana. Al oír que buscaba lo escrito para él en el libro del destino, el viajero le señaló un palacio.

—Ahí vas a encontrar lo que buscas.

En un camino de montaña, un desconocido de capa gris señala con su bastón un palacio lejano entre la niebla mientras el príncipe mira hacia allí.

En el patio había papeles esparcidos. El príncipe revisó muchos sin encontrar el suyo. Entonces salió otro hombre del edificio.

—Esos son destinos de gente pobre. Los de los reyes están adentro. Ven.

Lo condujo al interior y buscó la carta correspondiente. Allí decía que aquel príncipe se casaría con la hija de un tejedor, enferma desde hacía nueve años.

El joven tomó el papel y salió horrorizado.

En una sala llena de pergaminos, el príncipe aprieta un papel con el rostro horrorizado mientras un anciano con una lámpara lo observa.

—Voy a cambiar mi destino —se prometió.

Se puso a buscar a la hija del tejedor. Al caer la noche se encontraba en un bosque espeso, sin alojamiento. Vio una luz y llegó hasta una casita. El dueño abrió la puerta.

—No tenemos nada digno de tu rango, pero te daremos lo mejor que haya. Un huésped es un regalo de Dios.

Cenaron juntos. Después, el príncipe advirtió que alguien comía en la habitación de al lado y preguntó quién estaba allí.

—Mi única hija —respondió el anfitrión—. Soy tejedor y apenas gano para vivir. Ella lleva nueve años sin poder levantarse de la cama.

El príncipe comprendió dónde había llegado. No consiguió dormir. Pensó una y otra vez cómo librarse del futuro anunciado. En medio de la noche, cuando todos descansaban, se levantó en silencio, entró en la habitación de la joven y la hirió con su puñal. Después dejó las tres bolsas de dinero y huyó.

De noche, el príncipe se aleja apurado de la casita del tejedor mirando hacia atrás; adentro, sobre una mesa, quedan tres bolsas de dinero.

De vuelta en el palacio, se quejó ante su padre del destino que le habían reservado. El rey sintió indignación, pero la ocultó y consoló a su hijo.

Pasó un tiempo. Durante una cacería, el príncipe descubrió un hermoso palacio en un bosque solitario. Allí vio a una joven que le pareció bellísima. Primero la miró de lejos; luego se acercó y le pidió que se casara con él. Ella aceptó.

Desde el borde del bosque, el príncipe contempla maravillado a una joven de largas trenzas y vestido rojo que pasea por el balcón de un palacio.

Regresó feliz: creía haber cambiado su suerte. Contó la noticia al rey y le pidió que preparara la boda. Hubo una gran celebración.

Unos días después de casados, el príncipe apoyó una mano sobre el pecho de su esposa y sintió una cicatriz.

—¿Qué te pasó?

—Soy hija de un pobre tejedor —respondió ella—. Estuve nueve años enferma, sin poder levantarme. Una noche llegó un joven a pedir alojamiento. Mientras dormíamos, entró en mi cuarto, me clavó un puñal y escapó. Estuve muy mal, pero mi madre me puso un emplasto sobre la herida y me curé por completo. El desconocido había dejado tres bolsas de dinero. Con eso compramos este palacio, mi padre dejó de tejer y ya no nos faltó nada.

En una habitación iluminada con velas, la esposa cuenta su historia con la mano sobre el pecho mientras el príncipe la escucha pálido.

El príncipe la escuchó hasta el final.

—Dios mío, lo que dispones no queda sin cumplirse —dijo.

Y entonces le contó a su esposa todo lo que había hecho.

Fin

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Otro cuento no leído al azar

Detrás de esta historia.

Tres libros abiertos unidos por una cinta roja, una pluma y nueces ante un paisaje luminoso.
Ilustración de su mundo literario

Traductora

Marjory Scott Wardrop

Marjory Scott Wardrop tradujo al inglés «Georgian Folk Tales», publicado en 1894. Trabajó con tres recopilaciones escritas, que el volumen organiza en cuentos georgianos, mingrelianos y gurianos. En el prefacio reconoce la ayuda de su hermano Oliver en la parte traducida del...

Conoce su historia Más de «Tres caminos por Georgia»

Para reflexionar

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Cuentos ilustrados

Lecturas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia.

Con chicos

El príncipe supone que conoce a una persona por una frase escrita sobre ella. Más tarde la reconoce por una herida que él mismo causó. La historia termina con su confesión y no cuenta qué responde ella.

  • ¿Qué información sobre la joven aparece solo cuando ella habla?
  • ¿Qué preguntas quedan abiertas después de la confesión?

Una mirada adulta

La lectura fatalista del protagonista no elimina su responsabilidad por la agresión. El relato permite recuperar la acción de la madre, que trata la herida, frente a la falsa impresión de que la violencia habría curado a su hija. La falta de respuesta final de la esposa deja un silencio decisivo.

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