Un anciano y un joven comen de un solo plato bajo la mirada del sha.

Georgia · Tradición guriana · Wardrop (1894) · Cuento tradicional

Con dientes y sin dientes

Relatos de la colección de Wardrop

3 min de lectura9+ años · edad orientativa
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El sha Alí quería conocer al hombre con más hambre de su reino. Le daba curiosidad saber cuánto sería capaz de comer si le servían los mejores platos. Anunció que un día almorzaría con sus cortesanos al aire libre, frente al palacio, y una multitud se reunió para mirar.

Cuando terminaron el primer plato, el sha subió a una tarima.

—Ya ven qué buena comida tengo. Quiero compartirla con quien de verdad tenga hambre. Díganme quién hace más tiempo que no come y que se acerque.

El sha, de pie sobre una tarima frente al palacio, habla a una multitud junto a mesas con comida.

Salieron dos hombres de entre la gente. Uno tenía el pelo gris y estaba muy debilitado; el otro era joven y de cuerpo fuerte.

—¿Por qué pasas hambre? —le preguntó el sha al primero.

—Mis hijos murieron. El trabajo me dejó sin fuerzas y ya no puedo ganarme la comida. Hace tres días que no como.

El sha se volvió hacia el joven.

—¿Y tú?

—No encontré trabajo. Como soy joven y tengo fuerzas, me da vergüenza pedir. Yo tampoco comí en tres días.

Un anciano encorvado con un bastón y un joven avergonzado están de pie ante el sha, que los escucha inclinado hacia adelante.

El sha mandó que les sirvieran comida, pero en pequeñas porciones y sobre un solo plato. Los dos empezaron a comer con apuro. Mientras llevaban la comida a la boca, se vigilaban de reojo.

De pronto, ambos se detuvieron y se pusieron a llorar.

—¿Qué les pasa? —preguntó el sha, sorprendido.

—No tengo dientes —se quejó el hombre de pelo gris—. Mientras yo trato de deshacer un bocado, este joven se come todo.

—¿Y tú por qué lloras? —le preguntó el sha al otro.

—¡Porque no es cierto lo que dice! Mientras yo mastico la carne, él se la traga entera y no me deja nada.

Sentados frente a un solo plato, el anciano y el joven lloran y se señalan mientras el sha los mira asombrado.
Fin

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Para reflexionar

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Con chicos

Los dos llegan con el mismo tiempo sin comer, pero con vidas distintas. Después miran el mismo plato y cada uno ve una ventaja del otro.

  • ¿Qué diferencia hay entre las razones por las que no pudieron comer?
  • ¿Qué cambiarías de la manera de servirles?

Una mirada adulta

El sha transforma el hambre en un espectáculo y ofrece una ayuda que obliga a competir. Las quejas finales son simétricas: cada comensal interpreta el cuerpo del otro como un privilegio. El cuento deja sin respuesta el problema creado por el plato único.

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