La niña ata una cinta al abedul y pasa junto a los perros que recibieron su pan.

Tradiciones reunidas en la colección rusa de Ralston · fuente de Afanásiev, versión inglesa de Ralston · Cuento tradicional

La niña y Baba Yagá

Relatos de la colección de Ralston

4 min de lectura12+ años · edad orientativa
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La madrastra de una niña quería deshacerse de ella. Aprovechó un viaje del padre y la mandó a pedir aguja e hilo a una supuesta tía: Baba Yagá.

La niña visitó primero a otra tía de su familia. Ella comprendió el peligro y le dio una cinta, aceite, pan y tocino.

En una cabaña cálida, una mujer de pañuelo rojo pone una cinta, un frasco de aceite, pan y tocino en el atado de la niña.

—Vas a encontrar un abedul, unas puertas, perros y un gato. Acuérdate de llevar algo para cada uno.

Baba Yagá recibió a la niña en su cabaña y la sentó ante el telar. Después le ordenó a una sirvienta preparar el baño: quería lavarla antes de comérsela.

La niña oyó todo. Le regaló un pañuelo a la sirvienta y le pidió que demorara los preparativos, mojando la leña y llevando agua en un tamiz.

Luego dio tocino al gato y le preguntó cómo escapar. El animal le entregó una toalla y un peine.

Sentada ante un telar en una cabaña sombría, la niña le da tocino a un gato gris, que le acerca una toalla y un peine con la pata.

—Cuando la escuches cerca, tira la toalla: aparecerá un río. Si vuelve a alcanzarte, tira el peine: crecerá un bosque.

La niña salió. Dio pan a los perros, aceite a las bisagras y la cinta al abedul. Todos la dejaron pasar. El gato se quedó moviendo el telar para que pareciera que ella seguía trabajando.

Baba Yagá descubrió la fuga. Golpeó al gato y reprendió a los demás. Cada uno le respondió que la niña le había dado algo que ella nunca le ofrecía: comida, cuidado o un pequeño regalo.

La bruja subió a su mortero y salió en persecución, impulsándose con el mazo y borrando las huellas con una escoba.

La niña apoyó el oído en el suelo. Cuando la escuchó cerca, lanzó la toalla. Un río ancho se extendió entre ambas. Baba Yagá volvió por sus bueyes y los hizo beber hasta dejarlo seco.

La niña corre mientras la toalla que arrojó se convierte en un río ancho; del otro lado, Baba Yagá se detiene furiosa en su mortero volador.

La persecución comenzó otra vez. La niña tiró entonces el peine. Creció un bosque tan espeso que la bruja no consiguió abrirse paso, aunque intentó roer los árboles. Tuvo que regresar.

El padre ya estaba en casa cuando su hija llegó corriendo. Escuchó lo ocurrido y supo adónde la había enviado su esposa.

El padre, arrodillado frente a la casa, abraza a su hija, que llega sin aliento y le cuenta lo sucedido.

En un final violento, la mató de un disparo. La niña permaneció con su padre y el cuento dice que desde entonces vivieron sin aquellas penurias.

Fin

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Detrás de esta historia.

Ilustración simbólica de W. R. S. Ralston: un huso y su hilo sobre un libro abierto, junto a tinta y hojas de abedul.
Ilustración de su mundo literario

Traductor y editor

W. R. S. Ralston

William Ralston Shedden Ralston tradujo y estudió relatos tradicionales en Russian Fairy Tales. Su libro acompaña las narraciones con notas sobre las colecciones y localidades de las que proceden. Para esta selección se consultó una edición de Hurst & Co. sin año...

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Con chicos

La niña no escapa sola: varias ayudas pequeñas se unen durante la huida. El final, sin embargo, añade una muerte cuando ya había conseguido volver. Podemos conversar por separado sobre el rescate y sobre esa última acción del padre.

  • ¿Qué hace cada aliado para darle tiempo de escapar?
  • ¿Qué otra respuesta podría imaginarse cuando el padre conoce lo ocurrido?

Una mirada adulta

La fuga transforma a los sirvientes y objetos de la casa en una red de ayuda. Sus respuestas muestran el contraste entre ser utilizados y recibir cuidado. El cierre del padre pertenece a otra lógica, la de una represalia mortal, y modifica el alivio que había producido el regreso.

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