La hermana del Sol abre la ventana para que Iván entre a caballo y encuentre refugio.

Ucrania · fuente de Afanásiev, versión inglesa de Ralston · Cuento tradicional

La bruja y la hermana del Sol

Relatos de la colección de Ralston

4 min de lectura12+ años · edad orientativa
Empieza la historia

Selecciona un párrafo para guardar tu lugar. Con el teclado, usa Tab y luego Enter.

El príncipe Iván tenía doce años y nunca había hablado. Un día fue al establo a escuchar los cuentos de su amigo el mozo. Pero esta vez recibió una advertencia: su madre tendría una hija que se volvería una bruja terrible y devoraría a la familia y al reino.

En el establo, el mozo advierte a Iván, un niño de doce años, del peligro que traerá su futura hermana.

Iván corrió a pedirle un caballo a su padre. El rey, feliz de escucharlo hablar por primera vez, no hizo preguntas. El muchacho montó y se alejó.

Encontró a dos ancianas cosiendo. Les pidió quedarse, pero ellas dijeron que morirían cuando gastaran sus agujas y su hilo. Más adelante, el gigante Vertodub arrancaba árboles: al terminar el bosque, acabaría su vida. Otro gigante, Vertogor, tenía el mismo destino cuando nivelara las últimas montañas.

Iván siguió hasta la casa de la hermana del Sol, que lo recibió como a un hijo. Vivía bien, aunque extrañaba su hogar. Desde una altura veía el palacio destruido y volvía con los ojos rojos.

Decía que era por el viento. La hermana del Sol ordenó que el viento dejara de soplar, y aun así él regresó llorando. Finalmente contó la verdad y pidió permiso para volver.

Con los ojos enrojecidos, Iván señala a lo lejos su palacio destruido y le pide a la hermana del Sol permiso para volver.

Ella le dio un cepillo, un peine y dos manzanas que devolvían la juventud. En el camino, Iván vio que a Vertogor le quedaba una sola montaña. Tiró el cepillo y aparecieron muchas más. Después lanzó el peine junto a Vertodub, haciendo crecer un bosque nuevo. Los gigantes tuvieron otra vez trabajo y tiempo de vida.

Iván lanza el peine y un bosque nuevo crece junto al gigante Vertodub.

A las ancianas les dio las manzanas. Rejuvenecidas, le regalaron un pañuelo que podía desplegar un lago.

Las dos mujeres rejuvenecidas entregan un pañuelo a Iván.

Su hermana lo recibió cariñosamente en el palacio vacío y le pidió tocar el instrumento de cuerdas mientras preparaba la comida. Un ratón salió de un agujero.

—¡Escapa! Está afilándose los dientes para comerte.

Iván montó a caballo. El ratón corrió sobre las cuerdas para que la música siguiera sonando. Cuando la bruja descubrió el engaño, salió a perseguirlo.

Un ratón corre sobre las cuerdas de un instrumento mientras Iván sale a caballo del palacio.

Él agitó el pañuelo y apareció un lago. La bruja lo atravesó. Vertodub vio acercarse al príncipe y amontonó árboles en el camino; ella los fue royendo. Vertogor puso montañas unas sobre otras y volvió a retrasarla.

Iván se aleja a caballo por la orilla con el pañuelo en la mano, mientras la bruja atraviesa el lago que apareció tras él.
Vertodub amontona árboles para detener a la bruja, que roe una rama, mientras Iván se aleja a caballo por el camino.
El gigante Vertogor coloca una montaña sobre las otras para frenar a la bruja, mientras Iván continúa a caballo por el paso.

Iván llegó a la casa de la hermana del Sol con la perseguidora casi encima. Ella abrió una ventana y él entró con caballo y todo.

La hermana del Sol abre una ventana por la que entran Iván y su caballo.

La bruja exigió que se lo entregaran. Al recibir una negativa, propuso pesarse juntos en una balanza: si ella pesaba más, lo comería; si él pesaba más, podría matarla.

Iván subió primero. Apenas la bruja puso un pie en el otro plato, su peso lanzó al príncipe por el aire. Subió hasta el cielo, a la habitación de su protectora. La bruja quedó abajo, sobre la tierra, sin poder alcanzarlo.

Iván asciende hacia la habitación de su protectora mientras la bruja queda junto a la balanza en tierra.
Fin

¿Una historia para recordar?

Puedes volver siempre que quieras.

¿Seguimos con otra?

Otro cuento no leído al azar

Detrás de esta historia.

Ilustración simbólica de W. R. S. Ralston: un huso y su hilo sobre un libro abierto, junto a tinta y hojas de abedul.
Ilustración de su mundo literario

Traductor y editor

W. R. S. Ralston

William Ralston Shedden Ralston tradujo y estudió relatos tradicionales en Russian Fairy Tales. Su libro acompaña las narraciones con notas sobre las colecciones y localidades de las que proceden. Para esta selección se consultó una edición de Hurst & Co. sin año...

Conoce su historia Más de «Relatos de Afanásiev y Ralston»

Para reflexionar

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Cuentos ilustrados

Lecturas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia.

Con chicos

Iván primero pide ayuda y después encuentra maneras de ayudar a quienes conoció. Cuando tiene que escapar, esos encuentros vuelven a importar. Cada aliado consigue un poco de tiempo para que siga avanzando.

  • ¿Qué regalo ayuda a cada personaje en el camino de vuelta?
  • ¿Qué cambia en el final gracias a quienes Iván había visitado antes?

Una mirada adulta

La vida de los personajes está ligada a una tarea que puede agotarse. Iván transforma sus regalos en tiempo para otros, y ese tiempo reaparece como demora de la perseguidora. El cierre de la balanza cambia una prueba de fuerza en un movimiento de fuga.

Preferencias de lectura

Tamaño de texto
21 px

¿Qué quieres leer?

Escribe al menos 2 caracteres.