Un zorro observa desde fuera las huellas que entran en la cueva de un león.

Tradición esópica · atribución griega antigua, corpus de transmisión acumulada · Fábula

El león enfermo

Fábulas esópicas · versión inglesa de Townsend

1 min de lectura10+ años · edad orientativa
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Un león, debilitado por la vejez y las dolencias, ya no podía conseguir comida por la fuerza. Decidió conseguirla mediante un engaño.

Volvió a su cueva, se acostó y fingió estar enfermo. Se ocupó de que todos conocieran su enfermedad. Los animales se apenaban y llegaban a visitarlo de a uno; adentro, el león se los comía.

Un corzo entra con timidez en la cueva llevando una ramita de tomillo, mientras al fondo el león viejo finge quejarse y lo espía con un ojo abierto.

Después de muchas desapariciones, el zorro descubrió la trampa. Fue a preguntar cómo estaba, pero se quedó afuera, a una distancia prudente.

—Me encuentro bastante mal —respondió el león—. ¿Por qué no entras a conversar?

—No, gracias. Veo muchas huellas que entran en tu cueva, pero ninguna que salga.

Desde el interior oscuro de la cueva se ve la silueta del león invitando a pasar, mientras afuera, al sol, el zorro sentado a distancia señala las huellas.

Es sabio quien aprende a cuidarse al observar las desgracias de otros.

Fin

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Otro cuento no leído al azar

Detrás de esta historia.

Para reflexionar

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

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Lecturas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia.

Con chicos

Para conversar con chicos

El zorro mira las huellas antes de entrar. No se guía solo por la invitación: busca señales de lo que pasó con los visitantes anteriores.

  • ¿Qué huellas espera encontrar el zorro y no encuentra?

Una mirada adulta

Para una lectura adulta

La compasión funciona como vía de acceso a una trampa construida por quien ha perdido fuerza física. El zorro lee una ausencia concreta: no faltan visitantes, faltan retornos. Esa lectura hace posible rechazar la invitación sin tener que experimentar personalmente el daño.

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