Un cuervo negro se baña junto a un cisne blanco en una laguna.

Tradición esópica · atribución griega antigua, corpus de transmisión acumulada · Fábula

El cuervo y el cisne

Fábulas esópicas · versión inglesa de Townsend

1 min de lectura10+ años · edad orientativa
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Un cuervo vio a un cisne y quiso tener aquel hermoso plumaje. Supuso que su blancura venía de lavarse en el agua donde nadaba.

Dejó los altares de los alrededores, donde encontraba comida, y se instaló entre lagos y lagunas. Por más que se lavó las plumas, no consiguió cambiarles el color. Y, al no tener alimento, murió de hambre.

Una pluma negra flota en el agua quieta de una laguna al atardecer, mientras un cisne blanco se desliza más lejos y en la colina se ve un altar abandonado.

Cambiar los hábitos no cambia la naturaleza.

Fin

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Para reflexionar

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Con chicos

Para conversar con chicos

El cuervo cree saber de dónde viene el color del cisne y deja el lugar donde encontraba alimento. Admirar a otro no exige abandonar lo que necesitamos para vivir.

  • ¿Qué pierde el cuervo al cambiar de lugar?

Una mirada adulta

Para una lectura adulta

La imitación se apoya en una explicación causal equivocada. El cuervo reproduce una práctica visible y pierde el sostén material que el cisne no le enseñó a obtener. La máxima histórica sobre la naturaleza no debe convertirse en una prohibición general de aprender o transformarse.

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