Emilián escucha al lucio junto al agujero del río helado y sus baldes de agua.

Tradiciones reunidas en la colección rusa de Ralston · fuente de Afanásiev, versión inglesa de Ralston · Cuento tradicional

Emilián y el lucio

Relatos de la colección de Ralston

3 min de lectura12+ años · edad orientativa
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Los hermanos de Emilián salieron a comerciar y le prometieron ropa roja y botas si ayudaba a sus cuñadas. Pero él prefería quedarse sobre la estufa. Solo bajó cuando le insistieron en que trajera agua.

Al llenar los baldes atrapó un lucio. Pensó comérselo sin compartirlo, hasta que el pez habló.

—Déjame volver al agua y se va a cumplir lo que pidas en mi nombre.

Emilián aceptó. Dijo las palabras que el lucio le enseñó y ordenó a los baldes ir solos a casa. Sus cuñadas los vieron entrar y colocarse en su lugar sin que nadie los llevara.

Dos baldes de agua avanzan solos hacia una casa de troncos mientras las cuñadas miran asombradas desde la puerta.

Después le pidieron leña. Emilián subió a un trineo sin caballo y le ordenó avanzar hacia el bosque. Al atravesar el pueblo pasó tan rápido y tan cerca de la gente que provocó gritos y enojo.

En el bosque, sus hachas cortaron y acomodaron la leña por sí mismas. También prepararon un garrote. Durante el regreso, los vecinos detuvieron el trineo para reclamar. Emilián mandó al garrote golpearlos y pudo seguir su camino, dejando heridos a muchos.

Los vecinos llevaron la queja al rey. Para conseguir que Emilián fuera al palacio, los mensajeros le prometieron la ropa y las botas que tanto quería.

Él no bajó de la estufa: le ordenó caminar hasta la corte y llegó sentado sobre ella.

Emilián llega al palacio recostado sobre una estufa que avanza sola por el camino nevado, junto a dos mensajeros atónitos.

El rey quería castigarlo con la muerte. Su hija, en cambio, se sintió atraída por Emilián y pidió casarse con él. El padre, furioso, permitió la boda y después mandó encerrar a los dos en un tonel, sellarlo y arrojarlo al agua.

Flotaron mucho tiempo. La joven le pidió a su marido que usara su poder para salir de allí. Emilián invocó al lucio: el tonel llegó a la orilla y se abrió.

En la orilla de un río, un tonel abierto y Emilián que ayuda a salir a la hija del rey.

Ella volvió a pedirle ayuda, esta vez para tener una casa. Él ordenó que apareciera un palacio de mármol frente al de su suegro.

A la mañana siguiente, el rey vio el edificio nuevo y preguntó quién vivía allí. Al saber que era su hija, llamó a la pareja. Finalmente los perdonó y comenzaron a vivir en paz.

Frente a un palacio de mármol nuevo, el rey abre los brazos para recibir a su hija y a Emilián.
Fin

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Detrás de esta historia.

Ilustración simbólica de W. R. S. Ralston: un huso y su hilo sobre un libro abierto, junto a tinta y hojas de abedul.
Ilustración de su mundo literario

Traductor y editor

W. R. S. Ralston

William Ralston Shedden Ralston tradujo y estudió relatos tradicionales en Russian Fairy Tales. Su libro acompaña las narraciones con notas sobre las colecciones y localidades de las que proceden. Para esta selección se consultó una edición de Hurst & Co. sin año...

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Con chicos

Emilián usa el mismo poder para hacer tareas, lastimar y salir de un peligro. Su esposa le pide que actúe cuando están encerrados. Podemos mirar cada deseo por separado y ver a quién ayuda o perjudica.

  • ¿Qué pedidos le hace la joven después de la boda?
  • ¿Qué te gustaría saber de los vecinos después de que Emilián se va?

Una mirada adulta

La comodidad del protagonista produce una cadena de consecuencias que alcanza a desconocidos y al poder real. La magia no tiene una dirección moral propia: sirve para evitar trabajo, ejercer violencia o conseguir refugio. El perdón del rey cierra el conflicto familiar, mientras otros daños quedan fuera del último acuerdo.

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