El viento del norte y el sol discutían sobre cuál de los dos era más poderoso. Acordaron que sería declarado vencedor quien primero consiguiera quitarle la ropa a un viajero.
El viento del norte probó primero su fuerza y sopló con todo su poder. Pero cuanto más cortantes eran sus ráfagas, más se envolvía el viajero en su capa. Finalmente, cuando ya había perdido toda esperanza de ganar, el viento llamó al sol para ver qué podía hacer.
El sol apareció de pronto y brilló con todo su calor. Apenas el viajero sintió sus rayos agradables, comenzó a quitarse una prenda tras otra. Por último, completamente acalorado, se desnudó y se bañó en un arroyo que encontró en su camino.
La persuasión es mejor que la fuerza.



Otras voces, otras lecturas
Más allá del cuento.
Samuel Croxall: convencer sin endurecer al otro
Para Croxall, el trato áspero suele afianzar la resistencia que pretende vencer. Lleva esa lectura al terreno de la persecución religiosa: atacar una creencia con violencia puede reforzarla. La fábula aparece así como una discusión histórica sobre persuasión y tolerancia.
Samuel Croxall · Æsop’s Fables, Embellished with One Hundred and Eleven Emblematical Devices · edición consultada: 1814
Fábula XXXIV, «The Wind and the Sun», Application, pp. 83–84