Un hombre llega por la orilla de un arroyo a la casa donde lo recibe una mujer sonriente.

Hokkaidō (Yezo en la fuente), Japón · tradición ainu · Relato tradicional

El sueño que el jefe quería comprar

Relatos ainu · voces registradas en 1886

4 min de lectura14+ años · edad orientativa
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Una aldea muy poblada tenía seis jefes. El mayor de ellos mandaba sobre los otros cinco. Un día preparó un banquete, hizo bebida de arroz y los invitó.

Antes de que se fueran les dio una orden:

—Mañana me van a contar lo que sueñen esta noche. Si alguno tiene un buen sueño, se lo compro.

Junto al fogón de una casa ainu, el jefe mayor alza un cuenco y señala a cinco jefes sentados; uno baja la mirada.

Al día siguiente llegaron cuatro. Contaron sus sueños, pero ninguno le pareció valioso al jefe mayor. El quinto no apareció. Lo esperaron, mandaron a buscarlo varias veces y, al fin, lo llevaron por la fuerza.

El hombre no abrió la boca. El mayor se enfureció, ordenó cavar un pozo frente a su puerta e hizo enterrarlo hasta el mentón. Lo dejaron allí durante el día y la noche.

Lo que ocurría era que el jefe subordinado había olvidado su sueño y no se animaba a decirlo. El mayor, un hombre cruel, estaba dispuesto a dejarlo enterrado hasta que hablara o muriera.

Después de oscurecer se acercó el dios de la letrina.

—Eres un buen hombre. Me da pena verte así. Voy a sacarte.

De noche, un pequeño anciano luminoso aparta la tierra alrededor del jefe enterrado hasta los hombros.

Apenas quedó libre, el hombre recordó su sueño entero. Había remontado un arroyo entre los árboles hasta la casa de una diosa de hermosa sonrisa. El suelo estaba cubierto de pieles. Ella lo había consolado, alimentado y vestido con ropas magníficas. También le había indicado cómo engañar y matar al jefe mayor.

—Ahora te acuerdas, ¿verdad? —dijo el dios—. Yo te hice olvidar para impedir que él comprara el sueño. Estoy contento con el cuidado que le das a mi lugar: mantienes limpia la letrina y ni siquiera dejas crecer hierbas alrededor. Ahora te voy a mostrar lo que antes viste solamente en sueños.

Lo guio por la orilla del arroyo, a través del bosque. Llegaron a la casa del suelo cubierto de pieles. La mujer que sonreía era la diosa tejona. Lo consoló, le dio abundante comida y lo vistió con ropas espléndidas.

—Cuando vuelvas —le indicó—, dile al jefe mayor que el dios de los postes de la puerta se alegró de tenerte enterrado cerca, te sacó y te dio estas ropas. Él también querrá recibirlas.

El hombre regresó a la aldea. El mayor, que todavía lo creía en el pozo, quedó sorprendido al verlo vestido de aquella manera. Escuchó la historia inventada y ordenó que lo enterraran también a él hasta el cuello.

El jefe regresa con una túnica azul espléndida y el jefe mayor, envidioso, toca el borde de la prenda.

Pero ningún dios fue a sacarlo. Murió poco después a causa de aquel encierro en la tierra.

Más tarde la diosa tejona bajó a la aldea y se casó con el hombre al que había ayudado. Él pasó a ocupar el primer lugar entre los jefes.

En la aldea, el jefe con corona recibe a la mujer sonriente mientras los vecinos se reúnen alegres a su alrededor.
Fin

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Otro cuento no leído al azar

Detrás de esta historia.

Imagen simbólica: Un río arbolado y un zorro a la orilla, con la luz reflejada como ondas de una voz.
Ilustración de su mundo literario

Narrador oral ainu

Ishanashte

Ishanashte es uno de los narradores ainu identificados por Basil Hall Chamberlain en Aino Folk-Tales. El prefacio lo vincula con Shumunkot, y las notas de los cuentos registran narraciones suyas de 1886. Quince relatos de esta selección proceden de versiones que Chamberlain...

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Para reflexionar

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Cuentos ilustrados

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Con chicos

Para conversar con chicos

El jefe mayor quiere comprar algo que pertenece a la experiencia de los demás. Cuando alguien no puede responder, lo castiga sin escucharlo. Podemos pensar en por qué una pregunta deja de ser una invitación cuando nadie puede negarse. La historia tiene un final violento; conversar sobre el abuso de poder no exige celebrar esa respuesta.

  • ¿Por qué el hombre no se anima a explicar su silencio?
  • ¿Qué necesitaría cambiar para que los jefes pudieran contar sus sueños libremente?

Una mirada adulta

Para una lectura adulta

La compra propuesta por el jefe está respaldada por coerción, y la memoria misma se vuelve un recurso que una divinidad retira para proteger al subordinado. La ayuda procede de un espacio humilde cuyo cuidado cotidiano recibió reconocimiento. Sin embargo, el ascenso del protagonista se consigue mediante una muerte preparada: el cuento distingue buenos y malos sin eliminar esa violencia de su vencedor.

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