La joven canta entre los cultivos y dos mujeres se detienen a escucharla.

Cabo oriental · recopilación de George McCall Theal (1886) · Cuento tradicional

La joven y el mbulu

Relatos del Cabo oriental recogidos por Theal

5 min de lectura16+ años · edad orientativa
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Una viuda vivía con un hijo y dos hijas. Un día fue al huerto con una de las jóvenes. Mientras estaban afuera, el muchacho discutió con la hermana que había quedado en casa y la mató.

La madre mandó a su otra hija a buscar algo. Al llegar, una mosca le dijo lo sucedido. La joven no le creyó. Un ratón se lo repitió, pero todavía se resistía a aceptarlo. Entonces la mosca le indicó dónde mirar, y allí encontró los restos de su hermana.

Cuando la madre regresó y descubrió lo ocurrido, mató a su hijo. Después entregó un bastón a la hija que le quedaba.

—Ve a casa de tu tío. Cuando llegues, golpea el suelo con esto, y tu ropa y tus cosas van a salir de la tierra.

Le dijo también que pensaba quitarse la vida. La joven partió muy triste. Al mirar atrás comprendió que su madre había muerto.

La joven camina por un sendero entre pastos altos con un bastón y mira hacia atrás, con lágrimas, una choza solitaria.

En el camino, una anciana la llamó, pero ella siguió sin detenerse. Más adelante, junto a un río, encontró a un mbulu: un ser capaz de parecer humano, aunque no de desprenderse de su cola.

El mbulu propuso una regla: quien se mojara al cruzar tendría que bañarse. Antes de que la joven pasara, golpeó el agua con la cola y le salpicó la cara. Ella entró al río, y mientras se bañaba el mbulu tomó su ropa y se la puso.

En el cruce de un río, un ser casi humano con una larga cola escamosa le salpica agua en la cara a la joven.

—Devuélveme mis cosas —pidió la joven al salir.

—Cuando estés seca.

Siguieron caminando. Ella volvió a reclamar.

—Cuando lleguemos a la aldea.

Pero, al llegar, el mbulu le ordenó:

—Vas a decir que eres mi sirvienta y que yo soy hija de un jefe.

La joven estaba tan asustada que obedeció. Los recibieron con honores. A algunos les extrañó la voz del supuesto personaje importante, pero el mbulu dijo que había estado enfermo y todavía tenía mal la garganta.

El mbulu, vestido con la capa de cuentas de la joven, entra en la aldea entre saludos; detrás, la joven lleva un bulto con la mirada baja.

Un hombre de la aldea se casó con el mbulu. A la joven la enviaron a espantar pájaros de los cultivos. Mientras trabajaba cantaba lo que le había pasado: el robo de la ropa, el engaño y el ser que se hacía pasar por persona.

Las mujeres que trabajaban cerca empezaron a escuchar. Decidieron comprobar su historia. Sabían que la cola de un mbulu buscaba ratones y grasa, así que colocaron trampas.

Esa noche la cola salió a perseguir ratones y quedó atrapada. El mbulu dijo a su marido que estaba enfermo y lo mandó a buscar un remedio. Apenas salió, consiguió liberarse de la trampa.

De noche, una larga cola escamosa sale por debajo de la pared de una choza y queda atrapada en una trampa; dos mujeres miran escondidas.

Las mujeres prepararon otra prueba. Cavaron un hoyo, lo llenaron de leche e hicieron que todos los habitantes saltaran por encima. El mbulu se resistió, pero insistieron hasta que intentó pasar de un salto.

La cola no pudo resistir la leche: se hundió en el hoyo y quedó a la vista. La gente reconoció al mbulu, lo mató y lo enterró allí mismo.

El mbulu salta sobre un hoyo lleno de leche y su cola escamosa cae dentro; los aldeanos retroceden sorprendidos.

Después, el hombre que se había casado con el impostor tomó por esposa a la joven. Ella tuvo un hijo. Un día, mientras el bebé jugaba, brotó de la tumba una calabaza cuadrada que intentó matarlo.

Los habitantes la cortaron en pedazos y la quemaron. Después arrojaron las cenizas al río para que nada más pudiera volver de aquel mbulu.

En la orilla de un río, dos mujeres arrojan cenizas al agua mientras la joven abraza a su bebé junto a su esposo.
Fin

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Detrás de esta historia.

Un libro abierto, hojas sueltas con manchas de color y una pluma bajo un árbol, ante un paisaje de agua y montañas.
Ilustración de su mundo literario

Recopilador y editor

George McCall Theal

George McCall Theal dirigió la recopilación y edición de relatos del Cabo oriental publicada en la edición de 1886 que consultamos. En su prefacio reconoce el trabajo de narradores, copistas y revisores locales, muchos sin nombre individual. Las historias proceden principalmente de...

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Con chicos

Esta propuesta es para lectores de 16 años en adelante. La joven atraviesa pérdidas muy graves y luego queda sometida a un engaño. Cuando otras mujeres escuchan su canción, deja de estar sola frente al mbulu.

  • ¿Qué información consigue comunicar cantando que no había podido decir al llegar?
  • ¿Por qué la primera trampa no alcanza para mostrar la verdad?

Una mirada adulta

La usurpación aprovecha la vulnerabilidad de una sobreviviente. La ropa, la voz y el trato público sostienen una identidad impuesta hasta que una escucha colectiva permite investigarla. El final no deshace la tragedia familiar y hace volver la amenaza sobre la siguiente generación.

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