Viajeros dejan un cofre con sus riquezas en una cueva del bosque antes de continuar hacia el sur.

Provincias lao del Siam histórico · Fleeson (1899) · Leyenda tradicional

La cueva custodiada por los espíritus

Un tesoro que sus dueños no pudieron reclamar

4 min de lectura14+ años · edad orientativa
Empieza la historia

Selecciona un párrafo para guardar tu lugar. Con el teclado, usa Tab y luego Enter.

En un país lejano del norte, que las notas de esta historia sitúan en China, la gente vivía huyendo de sus enemigos. Nunca sabía cuándo perdería la casa, el ganado o la vida. Al fin, sus habitantes se reunieron para decidir qué hacer.

—Nuestros días se van en escapar —dijeron—. Vayamos al sur, a Siam. Aunque allí nos hagan esclavos, quizá nos dejen vivir. Hasta esa vida nos parece preferible a este miedo que nunca termina.

Juntaron sus pertenencias, ocultaron junto al cuerpo las monedas y las joyas, cargaron arroz sobre los animales y emprendieron el viaje. Siguieron senderos angostos de selva y cruzaron montañas altas. El camino resultó mucho más largo de lo que sus provisiones podían sostener.

Una larga fila de personas con canastos y animales de carga avanza por un sendero angosto en una ladera de montaña cubierta de selva.

Primero se acabó el arroz. Después tuvieron que matar el ganado y alimentarse con su carne. Todavía estaban lejos del destino cuando empezaron a gastar sus monedas para comprar comida y reunir fuerzas. Al hacerlo, notaron las miradas que se detenían en sus riquezas. Se dijeron unos a otros, en voz baja, que quizá alguien los mataría para quitárselas.

En un pequeño mercado, un viajero paga con monedas de plata mientras dos hombres en la sombra observan con atención.

Uno de los viajeros propuso otra salida.

—¿Para qué arriesgamos la vida por estas posesiones? Busquemos un escondite. Cuando lleguen días más seguros, podremos volver a buscarlas.

Los demás estuvieron de acuerdo. Los espíritus, que querían a aquella gente, los condujeron hasta una cueva profunda, en un bosque al que casi nadie entraba. Allí depositaron el dinero y las joyas. Los espíritus prometieron vigilarlos hasta que sus dueños pudieran regresar en tiempos mejores.

Los viajeros siguieron hacia el sur. Pero en Siam fueron esclavizados. Vivieron y murieron generaciones enteras sin poder escapar ni volver a la cueva. El tesoro seguía esperando a quienes lo habían dejado; ellos no podían ir a reclamarlo.

Con el tiempo, la historia del escondite se difundió por los países vecinos. Llegaron personas dispuestas a llevarse sus riquezas. Para alcanzar la cámara del tesoro había que bajar por un pozo hondo, y cada vez que alguien hacía descender una luz, los espíritus soplaban y la apagaban.

Dos hombres arrodillados al borde de un pozo en una cueva bajan una lámpara de aceite cuya llama se apaga entre una niebla pálida.

Los buscadores intentaron toda clase de recursos. Ninguno logró romper la custodia. Un hombre consiguió entrar en la cámara y llenarse las manos de piedras preciosas, pero una enfermedad terrible lo abatió allí mismo. Tuvo que devolver las joyas al cofre y huir para salvar la vida.

En una cámara de roca, un hombre pálido y tembloroso devuelve un puñado de joyas a un cofre abierto.

También llegaron extranjeros blancos, los mismos que habían extendido su dominio sobre los elefantes y la madera de teca de los bosques. Quisieron entrar en la cueva y fueron rechazados. Los espíritus permanecieron fieles a quienes les habían confiado sus bienes.

Desde el interior de la cueva, dos extranjeros con cascos coloniales retroceden ante una ráfaga de niebla que les apaga el farol.

La antigua voz que cuenta esta historia concluye que, si ni aquellos extranjeros habían podido obtener el tesoro con su saber y sus artimañas, nadie podría hacerlo jamás. Allí seguirían las riquezas, intactas, bajo la custodia de los espíritus.

Fin

¿Una historia para recordar?

Puedes volver siempre que quieras.

¿Seguimos con otra?

Otro cuento no leído al azar

Detrás de esta historia.

Para reflexionar

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Cuentos ilustrados

Lecturas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia.

Con chicos

Los viajeros esconden sus riquezas para proteger la vida, pero no consiguen la libertad que esperaban. Los espíritus recuerdan a quién pertenece el tesoro aunque sus dueños no puedan volver. Esta lectura, pensada para adolescentes, permite distinguir un objeto abandonado de algo que alguien se vio obligado a dejar.

  • ¿Por qué el tesoro sigue teniendo dueños aunque hayan pasado generaciones?
  • ¿Qué esperanza acompaña a los viajeros al dejar sus pertenencias y qué impide que la cumplan?

Una mirada adulta

La cueva conserva lo que el desplazamiento y la esclavitud separan de sus propietarios. No hay restitución final: la fidelidad sobrenatural protege los bienes, pero no libera a las personas. El fracaso de los extranjeros amplía la disputa por la apropiación, mientras el cierre conserva una valoración histórica de su poder que merece leerse críticamente. La geografía China–Siam procede de las notas de la fuente y no autoriza a trasladar todo el relato al Estado moderno de Laos.

Preferencias de lectura

Tamaño de texto
21 px

¿Qué quieres leer?

Escribe al menos 2 caracteres.