Nasrudín devuelve una olla de cobre con una pequeña cacerola adentro ante un calderero sorprendido.

Tradición humorística de Nasrudín, variante turca recogida por George Borrow · Cuento de ingenio

Nasrudín y la olla que tuvo cría

Una devolución demasiado generosa

2 min de lectura8+ años · edad orientativa
Empieza la historia

Selecciona un párrafo para guardar tu lugar. Con el teclado, usa Tab y luego Enter.

Nasrudín necesitaba una olla grande y fue a pedírsela prestada a un hombre que trabajaba con utensilios de metal. El dueño se la entregó. Era una buena olla, de esas que ocupan casi todo el espacio sobre el fuego.

Un trabajador del metal entrega una gran olla de cobre vacía a Nasrudín en el patio de su taller.

Cuando Nasrudín fue a devolverla, había una cacerolita en el fondo. El hombre la sacó, la miró de un lado y del otro y preguntó de dónde había salido.

—La olla tuvo cría mientras estaba en mi casa —respondió Nasrudín.

El dueño volvió a mirar la cacerolita. Podría haber discutido aquella explicación, pero se trataba de un utensilio que no tenía antes. Guardó la olla y también su inesperada cría.

En primer plano, el dueño del taller mira con una leve sonrisa la cacerolita que sostiene; Nasrudín lo observa detrás y la olla grande descansa sobre el banco.

Tiempo después, Nasrudín apareció de nuevo. ¿Podría llevarse prestada la misma olla? El hombre aceptó y se la dejó llevar.

Pasó un día. Pasaron varios más. La olla no volvía y tampoco había noticias de nuevas cacerolas. Al quinto día de espera, el dueño fue a buscarla. Golpeó la puerta hasta que Nasrudín salió.

—Vengo por mi olla.

Nasrudín puso una expresión grave.

—Lamento decirte que murió.

—¿Cómo va a morir una olla? —exclamó el hombre—. ¡Una olla no está viva!

Nasrudín lo miró con sorpresa.

—Cuando te dije que había tenido una cría, me creíste. ¿Y ahora no quieres creer que pudo morir?

Nasrudín y el dueño de la olla conversan frente a una puerta de madera; el visitante extiende las manos y el anciano lo mira con sorpresa.
Fin

¿Una historia para recordar?

Puedes volver siempre que quieras.

¿Seguimos con otra?

Otro cuento no leído al azar

Detrás de esta historia.

Retrato ilustrado del joven George Borrow, con cabello claro, cuello blanco y capa oscura.
Ilustración de su mundo literario

Traductor

George Borrow

George Borrow tradujo del turco al inglés la colección The Turkish Jester, publicada en Ipswich en 1884, después de su muerte. El libro reúne anécdotas del personaje popular Nasreddin Hoca, llamado Nasrudín en esta biblioteca. La edición digital consultada transcribe el volumen...

Conoce su historia Más cuentos de Nasrudín

Para reflexionar

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Cuentos ilustrados

Lecturas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia.

Con chicos

El dueño mira una cacerola que no tenía antes y acepta la explicación de Nasrudín. Cuando pierde la olla, esa explicación ya no le gusta. Podemos reírnos de la contradicción y también preguntar qué le debe Nasrudín a quien le prestó algo.

  • ¿Qué podría haber preguntado el dueño al recibir la cacerolita?
  • ¿Cómo seguirías la conversación después de la última respuesta?

Una mirada adulta

La misma fantasía resulta creíble cuando entrega una cacerola e intolerable cuando retira una olla. Nasrudín hace visible esa conveniencia al encadenar nacimiento y muerte, como si aceptar el primero obligara a admitir la segunda. La simetría sostiene el chiste, pero no resuelve la apropiación: la olla prestada sigue sin volver. La destreza para exponer la contradicción del otro se convierte también en una manera de eludir la propia deuda.

Preferencias de lectura

Tamaño de texto
21 px

¿Qué quieres leer?

Escribe al menos 2 caracteres.