Nasrudín entró un día en una huerta y arrancó zanahorias, nabos y otras verduras. Metió unas en un saco y otras entre la ropa, contra el pecho. En eso llegó el hortelano, lo atrapó y le preguntó:
—¿Qué buscas aquí?
Nasrudín, muy asustado, no encontraba qué contestar.
—Hace días que sopla un viento terrible. Ese viento me trajo hasta aquí.
—¿Y quién arrancó estas verduras?
—El viento me sacudía de un lado al otro. Yo me sujetaba de lo que encontraba para no caerme, y todo se me quedaba en las manos.
—Ah, ¿y quién las metió en el saco?
—Justamente —dijo Nasrudín—, eso mismo me estaba preguntando cuando llegaste.


