Un hombre fue a ver a Nasrudín y le pidió una cuerda.
Nasrudín entró en su casa. Cuando salió, dijo:
—La cuerda está dando las diez.
—¿Cómo va a dar las diez una cuerda? —preguntó el hombre.
—Va a seguir dando las diez hasta que yo tenga ganas de prestártela.


