Dos hombres conversaban en una tienda frente a sus casas, que estaban una junto a la otra. Un perro llegó y dejó sus excrementos en medio de la calle, delante de ambas viviendas.
—Está más cerca de tu casa —dijo uno.
—No, amigo. Está más cerca de la tuya. Te toca recogerlo a ti.
Empezaron a discutir. Como no se ponían de acuerdo, fueron al tribunal.
Ese día Nasrudín había ido a visitar al cadí y estaba sentado a su lado.
—Resuelve tú la disputa —le dijo el cadí.
Nasrudín les preguntó a los dos hombres:
—¿Esa calle es pública?
—Sí.
—Entonces la mitad de ese perfume les corresponde a ustedes dos, y la otra mitad al cadí.


