Goolahwilleel muestra el canguro de goma de acacia que modeló mientras su familia esperaba carne para comer.

Río Narran, Nueva Gales del Sur, Australia · atribución histórica de Parker · Relato tradicional

El canguro de goma de Goolahwilleel

Relatos del río Narran · recopilación de Parker

3 min de lectura12+ años · edad orientativa
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El joven Goolahwilleel salía todos los días a cazar. Su madre y sus hermanas esperaban que regresara con un canguro o un emú, pero siempre volvía sin carne.

—¿Qué haces en el monte? —le preguntaban.

—Cazo.

—Entonces, ¿por qué nunca traes nada?

Él decía que no conseguía atrapar lo que perseguía. Les recordaba que lo oían gritar cuando encontraba una presa.

—Sí —respondían ellas—. Cada vez encendemos el fuego, esperando que vuelvas con comida. Y vuelves sin nada.

Junto al fuego del campamento, la madre y las hermanas miran decepcionadas a Goolahwilleel, que vuelve sin carne.

—Mañana no las voy a decepcionar. Les traeré un canguro.

En realidad, durante sus salidas Goolahwilleel había estado juntando goma de acacia. Con esa sustancia vegetal modelaba un canguro: la cola, las orejas, todo estaba hecho con gran cuidado.

Entre acacias, Goolahwilleel modela con goma un canguro a medio terminar.

Al día siguiente se acercó al campamento cargando la figura. Desde lejos, su madre y sus hermanas creyeron ver la presa prometida.

—¡Esta vez cumplió! ¡Aviven el fuego! Esta noche comeremos carne.

En el campamento, la madre y las hermanas avivan el fuego felices mientras Goolahwilleel se acerca a lo lejos con un canguro al hombro.

Goolahwilleel dejó el modelo a cierta distancia y siguió hasta ellas sin cargar nada.

—¿Dónde está el canguro?

Señaló hacia atrás. Sus hermanas corrieron a buscarlo y volvieron confundidas.

—No lo encontramos.

Él volvió a señalar.

—Ahí solo hay una figura enorme de goma —dijeron.

—¿Y yo dije que fuera otra cosa?

—¡Dijiste que era un canguro!

—Y es un canguro. Un hermoso canguro que hice yo solo.

Sonrió, orgulloso de su trabajo. Su madre y sus hermanas no sonrieron. Lo sujetaron y lo golpearon por haberlas engañado. Le dijeron que no volvería a salir solo: mientras ellas esperaban carne, él jugaba en vez de cazar. Desde entonces lo acompañarían siempre a buscar alimento.

Por eso, cuenta el relato, las palomas de copete Goolahwilleel van en bandadas y no solas cuando buscan comida.

Una bandada de palomas de copete come semillas en el suelo mientras al fondo Goolahwilleel sale acompañado por su familia.
Fin

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Para reflexionar

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Con chicos

Para conversar con chicos

Goolahwilleel hace una figura muy lograda, pero su familia esperaba algo para comer. Las mismas palabras significan cosas diferentes para él y para ellas. Podemos reconocer su habilidad y también el engaño de la promesa, sin aceptar los golpes como solución.

  • ¿Qué entiende la familia cuando él promete traer un canguro?
  • ¿Cómo podría mostrar lo que hizo diciendo claramente qué es?

Una mirada adulta

Para una lectura adulta

El conflicto no enfrenta simplemente habilidad e ineptitud: el modelo es perfecto y el artista se siente orgulloso. Lo que falla es el acuerdo sobre la finalidad de sus salidas y el sentido de la promesa. La fuente resuelve la tensión subordinando su actividad al control familiar mediante golpes y acompañamiento obligatorio. El origen de la bandada conserva esa pérdida de autonomía, no un reconocimiento final de su arte.

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