La vaca y el carabao descansan junto al río al que llegaron después de escapar.

Relato narrado por Francisco M. Africa · Filipinas · Relato tradicional

La vaca, el carabao y las pieles

Relatos de Filipinas

3 min de lectura8+ años · edad orientativa
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Un campesino tenía una vaca y un carabao, un búfalo de agua. Eran toda su riqueza, pero los hacía trabajar tanto que los animales apenas podían descansar. Cuando se quejaban, él no los escuchaba.

Un día la vaca se acercó a su compañero.

—Vámonos. Ni siquiera nos deja bañarnos. Si nos quedamos, va a seguir tratándonos igual.

—Yo también quería escapar —respondió el carabao—. No sabía si tú ibas a acompañarme.

La vaca y el carabao se miran junto al campo arado, mientras el campesino les da la espalda.

Salieron corriendo, evitando los lugares donde pudieran cruzarse con personas. Al llegar a un río limpio y fresco, la vaca se detuvo.

La vaca y el carabao llegan juntos a un río después de escapar.

—Aprovechemos para bañarnos.

El carabao prefería alejarse un poco más. Temía que su dueño los estuviera siguiendo y estaba agotado. Pero la vaca insistió tanto que finalmente aceptó.

En aquel mundo del cuento podían sacarse la piel como si fuera ropa. La dejaron a la orilla y entraron al agua.

Dos prendas con las pieles de los animales quedan en la orilla mientras ellos se bañan.

No había pasado mucho tiempo cuando vieron al campesino acercándose con un gran palo. Salieron a toda prisa, buscaron sus prendas y se vistieron sin mirar.

La vaca y el carabao salen del río hacia las prendas de la orilla mientras el campesino se acerca con un palo.

El carabao se puso la piel de la vaca. La vaca se puso la del carabao.

Volvieron a correr. El hombre, cansado de perseguirlos, tuvo que regresar solo.

La vaca y el carabao corren con las prendas intercambiadas; detrás, el campesino se detiene inclinado y con el palo bajo.

Los dos animales escaparon, pero después se separaron y no pudieron intercambiar sus pieles. Por eso, dice esta historia, a la vaca le sobra piel en el cuello: lleva la de un animal más grande. Al carabao, en cambio, le queda ajustada la que tomó por equivocación.

La vaca y el carabao se alejan por caminos distintos con las pieles intercambiadas.
Fin

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Para reflexionar

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Con chicos

La vaca y el carabao se ponen de acuerdo para escapar. Después, el apuro por vestirse hace que cada uno tome la piel del otro. El final recuerda ese error en sus cuerpos.

  • ¿Por qué el carabao quería alejarse antes de bañarse?
  • ¿Qué se gana y qué se pierde cuando logran huir?

Una mirada adulta

La explicación del aspecto de los animales nace de una huida compartida. La confusión no borra la libertad conseguida, pero deja una marca del apuro y de la separación. El cuerpo funciona como memoria de una experiencia común.

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