El consejero devuelve al rey la cabra que había permanecido escondida y viva.

Georgia · Tradición guriana · Wardrop (1894) · Cuento tradicional

La prueba del consejero

Relatos de la colección de Wardrop

3 min de lectura15+ años · edad orientativa
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Un consejero de un rey de Arabia quería saber cuánto lo apreciaban su soberano, su esposa y sus amigos. Decidió ponerlos a prueba a todos a la vez.

Estaba encargado de cuidar una cabra que el rey quería mucho. La sacó del palacio y se la llevó a su casa. Allí le contó a su esposa que la había robado y, delante de ella, le ordenó al cocinero que la asara.

Después habló con el cocinero a solas: debía esconder la cabra real, viva, y preparar un cabrito en su lugar. Durante la cena, la esposa elogió mucho la comida.

Un hombre se lleva un dedo a los labios y entrega a un cocinero la cuerda de una cabra blanca en un depósito.

Cuando el rey supo que faltaba su cabra, se enfureció.

—¡Si un hombre descubre al ladrón, lo llenaré de oro! ¡Si lo descubre una mujer, me casaré con ella!

La esposa del consejero prefirió convertirse en reina y denunció a su marido. El rey ordenó ejecutarlo y se casó con ella.

Una mujer arrodillada ante el rey señala a su esposo, al que sujetan dos guardias.

Pero los viejos amigos del condenado pagaron un gran soborno. Consiguieron salvarlo haciendo que ejecutaran a otro preso en su lugar y lo escondieron en un reino vecino.

Pasaron algunos años. Surgieron problemas de gobierno que nadie sabía resolver. El rey empezó a lamentar la ausencia de su antiguo consejero.

—Por una cabra sacrifiqué a un hombre inteligente. Si estuviera aquí, resolvería todo esto en un día.

Los amigos esperaron una ocasión favorable y confesaron lo que habían hecho. El rey se alegró al saber que el consejero vivía y ordenó traerlo de regreso.

Tres hombres confiesan algo al rey, que se levanta sorprendido y contento.

Lo recibió bien. El hombre, por su parte, le devolvió la cabra, que nunca había muerto.

—Amigo mío —dijo el rey—, ya vemos que el peor azote es el falso testimonio y que, por encima de todo, debemos desconfiar de nuestras esposas.

Fin

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Con chicos

La prueba hace que varias personas actúen con información incompleta. Aunque el consejero vuelve y la cabra está viva, otra persona murió. La frase final del rey acusa a todas las esposas por lo que hizo una mujer.

  • ¿Quiénes saben que la cabra no fue cocinada?
  • ¿Qué consecuencia de la prueba no se deshace con el regreso del consejero?

Una mirada adulta

El experimento privado moviliza un poder capaz de condenar sin comprobar. La lealtad de los amigos también tiene una víctima sustituta, apenas nombrada. El cierre misógino desplaza la responsabilidad del rey y del propio consejero hacia una categoría entera de mujeres.

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