Una mona luce un collar de perlas entre otros monos que llevan cuentas de colores.

Tradición de los jātakas de la India, según la versión de Ellen C. Babbitt · Cuento tradicional

La mona y el collar de perlas

Una búsqueda entre las ramas

4 min de lectura7+ años · edad orientativa
Empieza la historia

Selecciona un párrafo para guardar tu lugar. Con el teclado, usa Tab y luego Enter.

Una tarde, el rey regresó de pasear por el bosque y reunió a su familia junto al lago del jardín. Hacía calor y todos querían entrar al agua. Antes de hacerlo, la reina dejó su collar de perlas dentro de una caja y se lo encargó a una sirvienta.

Desde una rama, una mona había observado las perlas. Esperó sin moverse. Al principio la mujer vigilaba la caja; después empezó a cabecear y terminó dormida.

La mona bajó de un salto, abrió la caja y tomó el collar. Volvió al árbol y se lo puso. Las perlas le gustaban tanto que se habría quedado mirándolas, pero tuvo miedo de que algún guardia levantara la vista. Las escondió en un hueco del tronco y se sentó cerca, como si nada hubiera pasado.

La mona toma el collar de la caja mientras la sirvienta duerme.
La mona esconde el collar en el hueco de un árbol.

Cuando la sirvienta despertó, encontró la caja vacía.

—¡Un hombre se llevó las perlas de la reina! —gritó.

Acudieron los guardias. La mujer contó que se había quedado dormida. El rey les ordenó encontrar al ladrón y todos comenzaron a buscar entre los senderos y las puertas.

El jefe de la guardia se quedó pensando. Nadie de afuera había podido entrar: las puertas estaban vigiladas. En cambio, en aquel jardín vivían muchísimos monos.

Esa noche compró collares de cuentas de vidrio de colores. Sus hombres los colgaron de los arbustos bajos, donde pudieran verse al amanecer. Después se ocultaron.

Dos guardias cuelgan collares de cuentas de vidrio en arbustos bajos durante la noche.

Los monos encontraron los collares y bajaron a buscarlos. Pronto saltaban de una rama a otra mostrando sus cuentas verdes, rojas y azules.

Solo la mona del collar de perlas permanecía junto al hueco del tronco.

—¡Qué lástima que no hayas conseguido ninguno! —le decían los demás.

Ella intentó quedarse callada. Pero las cuentas brillaban, los otros no dejaban de mostrarlas y, al final, no pudo soportarlo más. Sacó las perlas, se las puso y bajó.

—¡Los de ustedes son de vidrio! ¡Miren el mío!

El jefe salió de su escondite y la atrapó con el collar puesto. La llevó ante el rey y explicó cómo había seguido aquella pista.

La mona levanta su collar de perlas junto a tres monos con cuentas rojas, verdes y azules; el jefe de la guardia sale de los arbustos y acerca las manos para atraparla.

Las perlas volvieron a su caja. El rey agradeció al guardia, que había encontrado a la ladrona después de hacerse una pregunta distinta de la que todos repetían.

El collar de perlas descansa en su caja ante el rey y el jefe de la guardia.
Fin

¿Una historia para recordar?

Puedes volver siempre que quieras.

¿Seguimos con otra?

Otro cuento no leído al azar

Detrás de esta historia.

Imagen simbólica de la narración de los jātakas: un libro abierto hacia un bosque, un ciervo y un conejo.
Ilustración de su mundo literario

Adaptadora de la fuente inglesa

Ellen C. Babbitt

Ellen C. Babbitt preparó Jataka Tales (1912) y More Jataka Tales (1922), dos libros ingleses que vuelven a narrar historias de la tradición budista de los játakas para lectores jóvenes. Sus escenas de animales, viajes y decisiones dieron forma a las fuentes...

Conoce su historia Más de «Cuentos de la India»

Para reflexionar

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Cuentos ilustrados

Lecturas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia.

Con chicos

La mona guarda las perlas y después las muestra cuando ve los collares de las otras monas. Ese cambio permite encontrar lo que faltaba. Los guardias buscaban a un hombre, aunque nadie había visto quién tomó el collar.

  • ¿Qué ve la mona que la hace sacar las perlas?
  • ¿Qué les preguntarías a los guardias antes de decidir a quién buscar?

Una mirada adulta

La investigación cambia de rumbo cuando el jefe deja de seguir una sospecha y vuelve a mirar el lugar. Después diseña una escena que aprovecha el deseo de distinguirse. El ingenio resuelve la pérdida material y también deja a la vista la fragilidad de la primera acusación.

Preferencias de lectura

Tamaño de texto
21 px

¿Qué quieres leer?

Escribe al menos 2 caracteres.