Dervish relata su historia al cazador mientras dos asnos permanecen atados en el patio.

Georgia · Tradición guriana · Wardrop (1894) · Cuento tradicional

La historia de Dervish

Relatos de la colección de Wardrop

6 min de lectura14+ años · edad orientativa
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Un cazador mató un ciervo en las montañas y le quitó la piel. La colgó de un arbusto y bajó al arroyo a lavarse las manos. Cuando volvió, el ciervo estaba vivo y se alejaba a los saltos.

Corrió detrás de él, pero lo perdió de vista. Más adelante encontró a un caminante y le preguntó si había visto un ciervo sin piel.

—Nunca vi algo así —respondió el hombre—. Pero cerca hay una fuente que cura a los animales que se bañan en ella. Tal vez haya pasado por allí. Si quieres conocer más maravillas de este país, busca a Dervish: lo vas a encontrar fumando en un patio, con un asno y una burra atados delante.

En un sendero de montaña, el cazador sostiene una piel de ciervo vacía mientras un caminante le señala un valle.

Después de mucho buscar, el cazador encontró ese patio. Dervish lo recibió y le contó su historia.

—Yo amaba a mi esposa, pero ella se veía a escondidas con nuestro vecino. Cuando le pregunté, no respondió: me golpeó con un látigo y me convirtió en perro. Me echó al patio y yo huí.

»Pasé hambre y sed. Quería hablar y solo podía ladrar. Intentaba caminar en dos patas y me caía. Después descubrí que saltaba con facilidad, y eso me levantó un poco el ánimo.

»Un hombre me vio y sonrió. Corrí hacia él, pero se asustó y alzó su bastón. Retrocedí. Volví a acercarme jugando, hasta que comprendió que no iba a atacarlo. Era un sacerdote de aldea: me acarició, me dio de comer y me llevó consigo.

Un sacerdote de aldea acaricia y le da pan a un gran perro lanudo que lo mira con ojos casi humanos.

»Cuando descansó bajo un árbol me pidió que vigilara. Obedecí por miedo a que me echara si me encontraba dormido. Esa noche nos alojamos con unos pastores, que mataron un cordero y prepararon una fiesta para recibirlo. Yo miraba tanto las copas que uno de ellos me ofreció vino en un plato.

»Mientras dormían, llegaron lobos. Los otros perros ladraban sin acercarse. Yo maté tres y protegí al rebaño. Los pastores le ofrecieron dinero al sacerdote, y él me vendió.

Bajo la luna, el gran perro ladra frente al redil mientras tres lobos se retiran hacia el bosque.

»Seguí defendiendo las ovejas. Mi fama llegó al rey y me llevaron al palacio, donde su hija enfermaba cada noche por ataques de seres misteriosos.

»La primera noche vi cisnes que atravesaban las puertas cerradas y se lanzaban sobre la princesa dormida, ahogándola y pisoteándola. Yo estaba atado y no podía alcanzarlos. A la mañana me reprocharon no haber hecho nada, hasta que un cortesano pidió que me soltaran.

»La segunda noche maté diez cisnes. El undécimo me suplicó que lo dejara vivir: prometió ayudarme con mi esposa y el vecino. Lo solté. A la mañana, la princesa despertó sana y alegre. El rey me dio una pesada cadena de oro y ordenó alimentarme como a un príncipe.

En la habitación de la princesa dormida, el perro tiene bajo su pata a un cisne blanco que inclina el cuello suplicando; hay plumas en el suelo.

»Vivía bien, pero extrañaba mi casa. Escapé y regresé. Mi esposa me quitó la cadena, me golpeó otra vez con el látigo y me transformó en pato.

»Volé hasta un campo de mijo. No conocía las trampas y caí enseguida en una red. El campesino me llevó a su esposa y le pidió que me cocinara para el almuerzo. Cuando él salió, ella me observó, tomó un látigo de la pared y me devolvió la forma humana.

En una cocina campesina, la mujer descuelga un látigo de la pared mientras observa a un pato posado sobre la mesa.

»“¿Te ayudé o no?”, me preguntó. “Éramos doce hermanas. Mataste a diez; yo soy la que perdonaste y tu esposa es la duodécima. Vuelve a tu casa, toma el látigo que cuelga sobre su cama y golpea con él a los dos. Puedes convertirlos en los animales que quieras”.

»Esa noche entré mientras dormían. Convertí a mi esposa en asno y al vecino en burra. Son estos dos que ves aquí.

Cuando el cazador terminó de escuchar, salió corriendo de aquel país de encantamientos. Decidió que nunca volvería.

El cazador se aleja deprisa por un camino de montaña y mira atrás, inquieto, hacia el valle.
Fin

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Otro cuento no leído al azar

Para reflexionar

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Cuentos ilustrados

Lecturas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia.

Con chicos

Dervish no consigue explicar quién es mientras tiene forma de perro. Una ayuda que parece inútil en ese momento, dejar vivir al último cisne, resulta importante después. El cazador no termina su búsqueda con tranquilidad.

  • ¿Qué cambia cuando permiten que el perro vigile sin estar atado?
  • ¿Qué sabe la mujer del campesino que Dervish todavía ignora?

Una mirada adulta

La historia encajada desplaza el misterio del ciervo hacia una circulación de poder, dependencia y represalia. La capacidad de transformarse no pertenece al protagonista: la recibe y la sufre mediante otros. El rescate no desemboca en reparación del vínculo, sino en una nueva dominación.

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