Una sepia y un calamar dejan una nube de tinta oscura en el agua.

Relato conocido por tagalos y visayos · versión de Batangas, Filipinas · Relato tradicional

La asamblea del mar y la tinta

Relatos de Filipinas

3 min de lectura8+ años · edad orientativa
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Después de crear a los seres del mar, Bathala les anunció una reunión. Quería repartir los cargos de aquella comunidad y los citó temprano en el Mar Oscuro.

Los animales acudieron. Bathala los esperaba sentado sobre una piedra. Cuando pasó lista, faltaban la sepia y el calamar.

Esperaron media hora. Como todavía no llegaban, comenzó la asamblea.

La raya recibió el puesto de alguacil, con una cola semejante a un látigo. El cocodrilo quedó encargado de transportar a los muertos, con un lomo que recordaba la forma de un ataúd. Al cangrejo lo nombraron soldado y le dieron patas delanteras grandes y fuertes.

Bathala preside la asamblea junto a una raya, un cocodrilo y un cangrejo.

Todavía seguían los nombramientos cuando entraron los dos ausentes. Interrumpieron para preguntar de qué se trataba todo aquello.

Bathala se vuelve hacia la sepia y el calamar mientras sostiene un documento, rodeado por los animales de la asamblea.

Bathala los reprendió. Avergonzados y enojados, la sepia y el calamar salieron a buscar barro. Querían arrojarlo sobre los documentos donde estaban escritos los nuevos cargos.

La sepia y el calamar recogen barro del fondo con sus tentáculos; Bathala queda a lo lejos.

Regresaron y pidieron una tarea para ellos. Bathala volvió a reprocharles la tardanza. Entonces lanzaron el barro y mancharon los nombramientos ya preparados.

La sepia y el calamar manchan con barro los documentos de los nombramientos.

—Desde ahora llevarán bolsas de barro con ustedes —dijo Bathala—. Y sus descendientes también. Esa carga hará más lentos sus movimientos.

El calamar intentó excusarse, pero Bathala añadió otro castigo: él y sus descendientes conservarían el mismo tamaño que tenía en ese momento.

El calamar alza los tentáculos ante Bathala, que levanta una mano junto a los documentos manchados; la sepia permanece cerca del fondo.

Así explica esta versión por qué las sepias y los calamares llevan consigo una tinta oscura: la asamblea había terminado, pero la huella de aquella protesta seguía acompañándolos en el agua.

Una sepia y un calamar dejan una nube oscura en el agua.
Fin

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Con chicos

La sepia y el calamar quieren participar, pero llegan cuando la reunión ya empezó. Después de que los reprenden, eligen manchar los papeles. Su protesta cambia lo que ocurre a continuación.

  • ¿Qué podrían haber preguntado al entrar sin interrumpir?
  • ¿Cómo te imaginas otra respuesta de Bathala cuando vuelven?

Una mirada adulta

La asamblea presenta un orden social que distribuye funciones y transforma desacuerdos en marcas corporales permanentes. El conflicto escala entre reprimenda y protesta, sin un momento de escucha mutua. El cierre conserva esa tensión en la tinta de los animales.

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