La araña Mizgir espera en su tela mientras las moscas abandonan el refugio de las raíces.

Tradiciones reunidas en la colección rusa de Ralston · fuente de Afanásiev, versión inglesa de Ralston · Cuento tradicional

La araña Mizgir

Relatos de la colección de Ralston

3 min de lectura9+ años · edad orientativa
Empieza la historia

Selecciona un párrafo para guardar tu lugar. Con el teclado, usa Tab y luego Enter.

Llegó el tiempo del calor y el aire se llenó de moscas y mosquitos. Picaban tanto que nadie encontraba descanso. Entonces apareció la araña Mizgir, que en este cuento se presentaba como una gran heroína.

Extendió sus hilos por los caminos que recorrían los insectos. Una mosca de las que pican quedó atrapada. Mizgir la sujetó, dispuesta a matarla.

—Déjame ir —suplicó la mosca—. Tengo muchos hijos. Si no vuelvo, se van a quedar solos.

La araña la soltó. En cuanto pudo volar, la mosca buscó a sus compañeras y a los mosquitos.

En su tela, la araña Mizgir suelta a un tábano que frota las patas delanteras como suplicando.

—Hay redes por todas partes. ¡Vengan a esconderse debajo de las raíces del fresno!

Los insectos acudieron y se quedaron quietos, tan escondidos que parecían muertos. Mizgir encontró sus telas vacías.

La araña espera junto a una tela vacía mientras moscas y mosquitos se esconden inmóviles entre las raíces del fresno.

Cerca del árbol había un grillo, un escarabajo y una chinche. La araña les encargó preparar una noticia. El grillo debía sentarse en un montículo; el escarabajo, tocar el tambor; la chinche, meterse entre las raíces y anunciar que Mizgir ya no existía.

—Diles que me llevaron a Kazán y me cortaron la cabeza —ordenó—. Que también destruyeron el lugar donde lo hicieron.

Cada cual cumplió su parte. La chinche llegó al escondite y gritó que podían salir: la gran araña había muerto.

Un grillo canta sobre un montículo, un escarabajo golpea una cúpula de bellota como un tambor y una chinche llama entre las raíces.

Las moscas y los mosquitos celebraron la noticia. Abandonaron las raíces, levantaron vuelo y fueron directamente hacia las redes que seguían esperando entre los caminos.

Mizgir los recibió desde su tela.

—¡Qué poco vienen a visitarme! Tendrían que venir más a menudo a probar mi cerveza y mi vino, y a pagarme tributo.

La anfitriona seguía viva. La noticia había viajado más rápido que la duda, y el refugio había quedado vacío.

Fin

¿Una historia para recordar?

Puedes volver siempre que quieras.

¿Seguimos con otra?

Otro cuento no leído al azar

Detrás de esta historia.

Ilustración simbólica de W. R. S. Ralston: un huso y su hilo sobre un libro abierto, junto a tinta y hojas de abedul.
Ilustración de su mundo literario

Traductor y editor

W. R. S. Ralston

William Ralston Shedden Ralston tradujo y estudió relatos tradicionales en Russian Fairy Tales. Su libro acompaña las narraciones con notas sobre las colecciones y localidades de las que proceden. Para esta selección se consultó una edición de Hurst & Co. sin año...

Conoce su historia Más de «Relatos de Afanásiev y Ralston»

Para reflexionar

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Cuentos ilustrados

Lecturas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia.

Con chicos

Las moscas salen porque creen que el peligro terminó. La araña sigue en el mismo lugar, pero manda una noticia que cambia lo que ellas hacen. Podemos mirar quién cuenta esa noticia y cómo llega hasta el escondite.

  • ¿Qué podrían preguntar las moscas antes de salir?
  • ¿Por qué la araña necesita a otros insectos para llevar su mensaje?

Una mirada adulta

La fuerza de la trampa depende tanto de los hilos como de la información. Mizgir controla el anuncio de su propia desaparición y transforma la confianza del grupo en una vía de captura. El saludo final imita la hospitalidad mientras revela una relación de dominio.

Preferencias de lectura

Tamaño de texto
21 px

¿Qué quieres leer?

Escribe al menos 2 caracteres.