Un pastor descubre un pequeño hueso blanco en la arena junto a un puente.

Grimm · lengua alemana · colección literaria de Jacob y Wilhelm Grimm, mediación inglesa de Margaret Hunt · Relato tradicional

El hueso que cantaba

Grimm · lengua alemana · adaptación de fuente histórica

5 min de lectura12+ años · edad orientativa
Empieza la historia

Selecciona un párrafo para guardar tu lugar. Con el teclado, usa Tab y luego Enter.

En un reino había un jabalí que devastaba los campos, mataba al ganado y hería de muerte a las personas con sus colmillos. El rey ofreció una gran recompensa a quien lo venciera, pero nadie se atrevía a entrar en el bosque donde vivía. Finalmente prometió la mano de su única hija a quien lo capturara o matara.

Dos hermanos, hijos de un hombre pobre, se ofrecieron. El mayor era astuto y quería mostrar su valor; el menor, sencillo y de buen corazón, quería ayudar. Para aumentar las posibilidades de encontrar al animal, el rey les indicó que entraran por lados opuestos. El mayor fue por el oeste; el menor, por el este.

Junto al bosque, el rey señala dos direcciones mientras la princesa y los dos hermanos lo escuchan.

Apenas había avanzado el menor cuando apareció un hombrecito con una lanza negra.

—Te la doy porque tienes un corazón bueno. Con ella puedes atacar al jabalí sin que te haga daño.

En el bosque, un hombrecito de barba gris entrega una lanza negra al hermano menor, que se arrodilla.

El joven agradeció el regalo y siguió. Pronto apareció el monstruo y se lanzó contra él. El muchacho sostuvo la lanza hacia delante. El jabalí, ciego de furia, se clavó en ella y se partió el corazón.

El joven cargó el cuerpo a la espalda y emprendió el regreso para llevárselo al rey. Al salir por el otro extremo del bosque encontró una casa donde la gente bebía vino y bailaba. Su hermano mayor estaba allí: había pensado que el jabalí no iba a escaparse y quería beber hasta sentirse valiente.

Cuando vio al menor con su presa, se llenó de envidia.

Al anochecer, el hermano menor llega a una posada cargando el jabalí; desde la puerta, su hermano lo mira con envidia.

—Ven, hermano. Descansa y toma una copa de vino.

El joven entró sin sospechar. Le contó lo del hombrecito y la lanza. El mayor lo retuvo hasta la noche. Después salieron juntos.

De noche, los dos hermanos caminan hacia un puente de piedra; el mayor va detrás, con el rostro sombrío.

Al llegar a un puente sobre un arroyo, el mayor lo dejó pasar delante. En medio del puente le dio por la espalda un golpe que lo mató. Enterró el cuerpo debajo, tomó el jabalí y se lo llevó al rey, diciendo que él lo había vencido.

Recibió a la princesa por esposa. Cuando preguntaron por el hermano menor, respondió que seguramente lo había matado el animal. Todos le creyeron.

En el gran salón, el rey une las manos de la princesa y del hermano mayor, que sonríe forzadamente.

Pero el cuento dice que nada queda oculto ante Dios, y aquel crimen también llegó a descubrirse.

Muchos años después, un pastor llevaba su rebaño por el puente cuando vio en la arena un huesito blanco como la nieve. Pensó que serviría para hacer una boquilla para su cuerno. Bajó, lo recogió y lo trabajó.

Al soplar por primera vez, el hueso empezó a cantar solo:

«Ay, amigo, soplas en mi hueso. Mucho tiempo estuve junto al agua. Mi hermano me mató por el jabalí y tomó por esposa a la hija del rey».

El pastor se maravilló de aquel instrumento y decidió mostrárselo al rey. Cuando llegó a palacio, el hueso repitió su canción.

En el salón del trono, el pastor sopla un cuerno con boquilla de hueso mientras el rey escucha conmocionado y el hermano mayor palidece.

El rey comprendió lo sucedido y mandó excavar debajo del puente. Allí apareció el esqueleto completo del joven asesinado. Su hermano ya no pudo negar el crimen. Lo cosieron dentro de un saco y lo arrojaron al agua para que se ahogara.

Los huesos de la víctima fueron enterrados en una hermosa tumba del cementerio junto a la iglesia.

Fin

¿Una historia para recordar?

Puedes volver siempre que quieras.

¿Seguimos con otra?

Otro cuento no leído al azar

Detrás de esta historia.

Para reflexionar

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Cuentos ilustrados

Lecturas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia.

Con chicos

Para conversar con chicos

El hermano menor no vuelve a la vida, pero su historia deja de estar escondida. La canción permite que otros sepan quién hizo el trabajo y quién cometió el crimen.

  • ¿Por qué es importante encontrar y enterrar sus huesos, además de descubrir al culpable?

Una mirada adulta

Para una lectura adulta

La prueba surge del cuerpo silenciado y encuentra un oyente ajeno al crimen. El reconocimiento llega tarde: devuelve nombre y sepultura, pero no la vida ni los años perdidos. La sanción lleva al culpable a morir en el agua; la primera víctima había muerto de un golpe en el puente.

Preferencias de lectura

Tamaño de texto
21 px

¿Qué quieres leer?

Escribe al menos 2 caracteres.