Noé sostiene una vid con raíces y racimos junto a la tierra que prepara para plantarla.

Tradición literaria judía · Gerald Friedlander · edición estadounidense de 1920 · Relato tradicional

El primer viñedo

Relatos judíos en la versión de Gerald Friedlander

3 min de lectura13+ años · edad orientativa
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El día que Noé salió del arca encontró una gran vid cerca del lugar donde había quedado la embarcación. Según esta historia, la lluvia del diluvio la había arrancado del jardín del Edén. Todavía conservaba raíces y racimos.

Noé probó las uvas y decidió plantar un viñedo. Eligió una colina y comenzó a trabajar. Al rato se sentó a descansar. Un desconocido se acercó y le preguntó qué hacía.

—Primero dime de dónde vienes —respondió Noé.

—De recorrer la tierra.

—¿Cómo escapaste del diluvio?

—Estaba en Tierra Santa, donde no llegaron sus aguas.

Noé le explicó que plantaba vides para obtener uvas y vino. El desconocido miró la colina.

—Es mucho trabajo para ti. Déjame ayudar y seamos socios. Yo sé plantar viñedos.

En la colina recién cavada, un desconocido alto de manto oscuro tiende la mano a Noé, que descansa sentado en una piedra.

Noé reconoció que él tenía poca experiencia y aceptó. Aquel extraño era Satanás.

Se alejó y volvió con un cordero. Lo mató bajo la vid. Después trajo un león e hizo lo mismo. Siguieron un cerdo y un mono. Mezcló la sangre de los cuatro animales y la derramó sobre la tierra del viñedo.

Noé miraba sorprendido.

—¿Qué significa todo esto?

—Representa lo que el vino puede hacer con quien lo bebe —respondió su socio.

En la explicación de Satanás, antes de beber una persona era como el cordero: tranquila, sin malas intenciones. Con la primera copa se sentía fuerte como un león y se creía incomparable. Con la segunda ya había bebido demasiado y se parecía al cerdo en el barro. Con la tercera se emborrachaba y actuaba como el mono: saltaba, decía disparates y dejaba de entender lo que hacía.

Al atardecer, el desconocido señala el cielo donde las nubes forman un cordero, un león, un cerdo y un mono, mientras Noé mira pensativo.

—Voy a recordar lo que dices —contestó Noé.

Los dos se separaron. El relato añade que Noé murió hace mucho tiempo, pero que Satanás sigue siendo socio de quienes plantan viñedos.

Entre las vides recién plantadas, Noé mira cómo el desconocido se aleja por el sendero y vuelve la cabeza con una sonrisa.
Fin

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Detrás de esta historia.

Una hoja verde sobre un libro abierto, junto a una ventana con una araña en su telaraña.
Ilustración de su mundo literario

Traductor y adaptador literario

Gerald Friedlander

Gerald Friedlander reunió relatos de distintas obras de la tradición judía en «The Jewish Fairy Book». En el prefacio explicó que los había vuelto a contar, sin buscar una traducción literal. La edición neoyorquina de 1920 consultada indica al final de los...

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Para reflexionar

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Cuentos ilustrados

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Con chicos

El ayudante ofrece experiencia, pero Noé no sabe con quién está haciendo el acuerdo. Los animales aparecen después como imágenes de una pérdida de control, no como instrucciones para probar cuánto beber.

  • ¿Qué sabe Noé de su socio cuando acepta?
  • ¿Por qué el cuento termina hablando de una sociedad que continúa?

Una mirada adulta

La alianza nace de una necesidad práctica y adquiere después una dimensión moral. El ciclo de animales convierte el exceso en una degradación alegórica propia de la fuente, sin valor como medida clínica. El final extiende la advertencia desde un personaje bíblico hacia una actividad que continúa.

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