Abraham conversa con un viajero a la sombra de un árbol lleno de flores, frutos y pájaros.

Tradición literaria judía · Gerald Friedlander · edición estadounidense de 1920 · Relato tradicional

El árbol de Abraham

Relatos judíos en la versión de Gerald Friedlander

2 min de lectura10+ años · edad orientativa
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Desde que dejó la casa de su padre en Ur, Abraham plantó una semilla de árbol en cada lugar donde se detenía. Pero ninguna echaba raíces. Seguía viajando y volvía a intentarlo, siempre sin resultado.

Al llegar a Tierra Santa plantó otra semilla. Esta vez creció un árbol extraordinario. Su follaje era tan hermoso que la gente hablaba de él por toda la región. Daba los frutos más dulces, y sus ramas tenían flores y fruta tanto en invierno como en verano.

En una estepa seca, Abraham, arrodillado junto a su camello, planta una semilla en la tierra agrietada.

Abraham anunció que el árbol estaba para beneficio de todas las personas. Los viajeros fatigados por el sol podían sentarse debajo. La sombra era fresca como un arroyo de montaña. El aroma de sus frutos aliviaba tanto el hambre y la sed que quienes se acercaban no necesitaban comer ni beber.

Así ocurría, cuenta la leyenda, con quienes creían en Dios. Pero si llegaba una persona que rechazaba esa fe, el árbol parecía marchitarse. La sombra perdía su frescura y el perfume dejaba de aliviar.

Bajo un gran árbol de hojas mustias y frutos caídos, un viajero de capa rojiza se cruza de brazos con gesto altivo mientras Abraham se acerca a lo lejos.

Entonces Abraham se acercaba al visitante y le hablaba de un único Dios, presente en el cielo y en la tierra, cercano a quienes lo buscaban sinceramente.

Cuando el visitante aceptaba esa enseñanza y levantaba la mirada con fe, el árbol recuperaba su esplendor. Los pájaros volvían a sus ramas y se unían al canto de alabanza.

Fin

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Detrás de esta historia.

Una hoja verde sobre un libro abierto, junto a una ventana con una araña en su telaraña.
Ilustración de su mundo literario

Traductor y adaptador literario

Gerald Friedlander

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Con chicos

El árbol cambia según la fe de quien se acerca. Podemos reconocer esa condición del cuento y, al mismo tiempo, preguntar cómo recibiríamos a alguien que piensa de otra manera.

  • ¿Qué anuncia Abraham y qué condición aparece después?
  • ¿Cómo se ve el cambio del visitante en el árbol?

Una mirada adulta

La invitación se formula para todos, pero los beneficios quedan ligados a la conversión dentro de la lógica de esta leyenda. El contraste permite estudiar su enseñanza religiosa sin transformarla en una norma de convivencia ni borrar la condición que organiza el final.

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