Una yunta de bueyes arrastraba un carro pesado por un camino de campo. Los ejes gemían y crujían de manera espantosa.
Los bueyes se dieron la vuelta y les dijeron a las ruedas:
—¿Por qué hacen tanto ruido? Nosotros cargamos con todo el trabajo. ¡Somos nosotros quienes deberíamos quejarnos!
Quienes más sufren son quienes menos se quejan.


