Un campesino agita una honda vacía mientras unas grullas siguen comiendo en el sembrado.

Tradición esópica · atribución griega antigua, corpus de transmisión acumulada · Fábula

El campesino y las grullas

Fábulas esópicas · versión inglesa de Townsend

1 min de lectura12+ años · edad orientativa
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Unas grullas iban a comer a un campo recién sembrado de trigo. Durante mucho tiempo, el campesino las espantó haciendo girar una honda vacía.

Pero las aves descubrieron que solo la agitaba en el aire. Dejaron de prestarle atención y ya no se movieron.

Tres grullas siguen comiendo tranquilas en el sembrado mientras, al fondo, el campesino agita su honda vacía.

Entonces el campesino cargó la honda con piedras y mató a muchas. Las sobrevivientes abandonaron el campo y se gritaron unas a otras:

—¡Es hora de irnos a Liliput! Este hombre ya no se conforma con asustarnos: ahora muestra de veras lo que puede hacer.

Una bandada de grullas levanta vuelo sobre los olivos mientras el campesino las mira irse.

Si las palabras no bastan, han de seguir los golpes.

Fin

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Con chicos

Para conversar con chicos

Las grullas aprenden que la honda está vacía, pero después el campesino cambia lo que hace. El final incluye muchas muertes. La frase sobre los golpes es parte de esta versión histórica de la fábula; no es una regla para resolver nuestras discusiones.

  • ¿Qué cambia cuando el campesino pone piedras en la honda?

Una mirada adulta

Para una lectura adulta

La repetición vuelve ineficaz la amenaza y el propietario responde con violencia letal. El remate histórico presenta esa escalada como necesidad, sin explorar alternativas. Preservar tanto la matanza como la máxima permite examinar esa justificación en lugar de suavizarla o adoptarla como consejo actual.

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