Un estudioso observa un perro diminuto en su caja de pinturas.

Pu Songling · China · Cuento literario

El perrito diminuto

Una compañía del tamaño de una hormiga

5 min de lectura12+ años · edad orientativa
Empieza la historia

Selecciona un párrafo para guardar tu lugar. Con el teclado, usa Tab y luego Enter.

Un estudioso se cansó del ruido de las visitas y buscó un lugar tranquilo para vivir. Eligió una habitación en un templo budista. Allí nadie interrumpía sus lecturas, pero tenía otro problema: entre mosquitos y pulgas, casi no podía dormir.

Una tarde, después de comer, se acostó a descansar. Entonces vio entrar a dos jinetes diminutos. No medían mucho más que un dedo y llevaban plumas en los cascos. Sus caballos eran del tamaño de saltamontes; sobre los guantes sostenían halcones tan pequeños como moscas.

Tras ellos llegó otro jinete con arco y flechas. Lo acompañaba un perro de caza del tamaño de una hormiga. Después aparecieron cientos de soldados, a pie y a caballo, con más halcones y más perros. El estudioso permaneció inmóvil, mirando por debajo de los párpados.

La habitación se convirtió en un terreno de cacería. Los halcones atrapaban los mosquitos en el aire. Los perros recorrían las costuras de la ropa de cama y olfateaban las grietas de las paredes, buscando pulgas. No dejaban escondite sin revisar.

Algunos halcones se posaron sobre el estudioso. Los perros pasaron por sus brazos y por su ropa. Él seguía fingiendo que dormía, entre el asombro y el miedo.

Halcones y perros diminutos recorren la manga del estudioso, que finge dormir mientras unos jinetes minúsculos pasan por la colcha.

Entró después un hombre vestido de amarillo, con una corona. Se acomodó en un asiento vacío. Los jinetes desmontaron ante él y le mostraron las piezas que habían cazado. Todos hablaban en una lengua que el estudioso no comprendía.

Sobre el piso, un rey minúsculo vestido de amarillo recibe a jinetes diminutos que se inclinan ante él.

Al rato acercaron un pequeño carro. El rey subió, la escolta preparó los caballos y la compañía partió con gritos de saludo. Los cascos levantaron una nubecita de polvo. En pocos momentos no quedó nadie a la vista.

El estudioso se calzó y salió a buscar rastros. No encontró ninguno. De vuelta en el cuarto revisó los rincones, hasta que vio algo sobre un ladrillo junto a la pared: habían olvidado uno de los perros.

El estudioso, arrodillado junto a la pared, descubre un perrito diminuto sobre un ladrillo.

Lo recogió con cuidado. Era manso, de pelo fino y liso, y llevaba un collar diminuto. Lo puso en su caja de pinturas para observarlo mejor. Le ofreció migas de pan, pero el perro apenas las olfateó. Enseguida saltó a la cama, encontró unos insectos entre los pliegues de la tela, se los comió y volvió a echarse.

A la mañana siguiente seguía allí, hecho un ovillo. Desde entonces, cada vez que el estudioso se acostaba, el perro recorría la cama. Mientras estaba cerca, ningún mosquito se atrevía a posarse. El hombre llegó a quererlo como a una joya.

De noche, el estudioso duerme tranquilo mientras el perrito recorre la colcha y los mosquitos se alejan.

Pero una tarde se durmió y el perrito se acomodó a su lado. Al despertar, el estudioso giró el cuerpo y se apoyó sobre un costado. Sintió algo debajo de él. Se levantó de inmediato, temiendo lo que había pasado.

El perrito había muerto, aplastado por aquel movimiento.

En la habitación ya no quedaban insectos que lo molestaran. Sobre el ladrillo, junto a la pared, faltaba el pequeño cazador.

Sentado en la cama, el estudioso mira con tristeza el ladrillo vacío junto a la pared.
Fin

¿Una historia para recordar?

Puedes volver siempre que quieras.

¿Seguimos con otra?

Otro cuento no leído al azar

Detrás de esta historia.

Retrato ilustrado de Pu Songling con gorro rojo, túnica azul y barba blanca, basado en un retrato histórico.
Ilustración de su mundo literario

Autor

Pu Songling

Pu Songling fue un escritor chino, autor de Liaozhai zhiyi, una colección de relatos en los que lo cotidiano se encuentra con lo extraño. En esta biblioteca, «El peral del mercado» y «El perrito diminuto» proceden de esa obra. Las versiones españolas...

Conoce su historia Más cuentos de Pu Songling
Ilustración simbólica de la labor de Richard Wilhelm: libros, un rollo, un pincel y una pluma bajo una lámpara.
Ilustración de su mundo literario

Recopilador y traductor

Richard Wilhelm

Richard Wilhelm reunió y tradujo al alemán relatos chinos de procedencias diversas. Su colección combina narraciones transmitidas oralmente con textos literarios identificados en las notas. La edición inglesa de The Chinese Fairy Book, publicada en 1921, es la fuente histórica consultada para...

Conoce su historia Más cuentos de Pu Songling

Para reflexionar

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Cuentos ilustrados

Lecturas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia.

Con chicos

El tamaño del perro hace posibles cosas maravillosas y también lo vuelve muy frágil. El estudioso lo quiere, aunque ese cariño no evita el accidente. Puedes detenerte antes del final o después y decir qué te produce. No hace falta encontrar algo bueno en la pérdida ni culpar al personaje de haberla deseado.

  • ¿Qué detalles hacen que el perro parezca un animal cercano, aunque sea fantástico?
  • ¿Cómo cambia tu impresión de la habitación entre el comienzo y el final?

Una mirada adulta

El relato pasa de una escena de miniaturas a una compañía doméstica y termina abruptamente en la pérdida. La utilidad del animal domina primero la mirada del estudioso; el vínculo aparece después. El cierre de la fuente recuerda que ya no quedaron insectos, una observación cuyo tono puede leerse como ironía amarga. La adaptación preserva esa tensión sin reproducir la imagen gráfica del cuerpo. El accidente no nace de una intención de dañar: esa ausencia de culpa deliberada vuelve más abrupta la distancia entre el afecto y la pérdida.

Preferencias de lectura

Tamaño de texto
21 px

¿Qué quieres leer?

Escribe al menos 2 caracteres.