Un pequén observa a un sapo atento junto al agua.

Chile · Peñaflor · Ramón A. Laval (1923) · Cuento tradicional

El pequén y el sapo

Cuentos de la colección de Ramón Laval

2 min de lectura7+ años · edad orientativa
Empieza la historia

Selecciona un párrafo para guardar tu lugar. Con el teclado, usa Tab y luego Enter.

Un sapito estaba tomando sol junto al agua cuando un pequén lo vio desde lo alto y bajó a su lado. El ave llegó tan de golpe que el sapo no tuvo tiempo de escapar.

Entonces lo saludó con mucha cortesía.

—Buenos días, señor Pequén. ¿Cómo están usted y sus oficiales y soldados? Porque usted debe ser general. Tengo buen ojo para esas cosas. ¡A menos que sea el presidente!

El pequén quedó encantado con aquel recibimiento.

—Estamos todos bien, sapito. ¿Y tú qué necesitas?

—Una sola cosa, señor General: que no me coma. Una persona tan importante como usted no va a comerse a un pobre sapo, habiendo tantos ratones por aquí.

El sapo, erguido sobre una piedra, levanta una pata con cortesía mientras el pequén infla el pecho, halagado.

El pequén tenía mucha hambre. Miraba al sapito y pensaba que hablaba muy bien, pero que también parecía un buen almuerzo.

—Vamos a ver si te como o no te como —respondió.

El sapo no apartaba los ojos de su cara. Esperaba, atento, mientras el ave terminaba de decidirse.

De pronto el pequén bostezó y cerró los ojos. En ese instante el sapo pegó un salto y cayó al agua.

El pequén bosteza con los ojos cerrados mientras el sapo salta alegre hacia el agua.

Desde un lugar seguro le gritó:

—¡Ladrón de caminos! ¡Andas asaltando a los viajeros!

El pequén abrió los ojos y vio que su almuerzo se había ido. Ya no era ni general ni presidente: era un ave hambrienta a la que le quedaba lamentarse por haber escuchado tantos cumplidos.

Desde el agua, el sapo le grita al pequén, que se queda en la orilla con la cabeza gacha.
Fin

¿Una historia para recordar?

Puedes volver siempre que quieras.

¿Seguimos con otra?

Otro cuento no leído al azar

Detrás de esta historia.

Un cuaderno abierto y una rosa roja junto a una ventana con ramas de naranjo cargadas de fruta.
Ilustración de su mundo literario

Recopilador

Ramón A. Laval

Ramón Arminio Laval reunió y estudió relatos de la tradición oral chilena. Su libro Cuentos populares en Chile (1923) conserva voces, lugares y expresiones de quienes contaban esas historias. De allí provienen los doce cuentos de esta selección: encuentros con la Calchona,...

Conoce su historia Más de «Cuentos chilenos de Ramón A. Laval»

Para reflexionar

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Cuentos ilustrados

Lecturas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia.

Con chicos

El sapo habla con mucha calma, pero al mismo tiempo mira al pequén sin distraerse. Aprovecha una pausa muy corta para llegar al agua.

  • ¿Qué está esperando el sapo mientras conversa?
  • ¿Por qué cambia su manera de hablar cuando ya está en el agua?

Una mirada adulta

La cortesía funciona como una defensa provisional frente a alguien que puede hacer daño. El ave confunde la necesidad de sobrevivir con una admiración sincera. El cambio final de registro permite releer todos los halagos anteriores.

Preferencias de lectura

Tamaño de texto
21 px

¿Qué quieres leer?

Escribe al menos 2 caracteres.