Un mono viejo conversa con un jabalí en el bosque iluminado por la luna.

Japón · versión de Yei Theodora Ozaki · Relato tradicional

El mono viejo y el jabalí

Cuentos de Japón

4 min de lectura10+ años · edad orientativa
Empieza la historia

Selecciona un párrafo para guardar tu lugar. Con el teclado, usa Tab y luego Enter.

Un hombre viajaba de pueblo en pueblo mostrando los trucos de su mono. Durante años, el animal había bailado y hecho piruetas para que su dueño ganara dinero. Pero se había vuelto viejo y ya no recordaba todo ni se movía como antes.

Una noche el hombre llegó enojado y le dijo a su esposa que al día siguiente llamara al carnicero.

—Por más que le pego, no baila bien. Voy a venderlo mientras todavía pueda conseguir algo por él.

La mujer le pidió que lo dejara vivir tranquilo después de tantos años de trabajo. Su marido no quiso escucharla.

Desde el cuarto de al lado, el mono oyó la conversación. Comprendió que iban a matarlo y se quedó pensando cómo escapar de ese destino. Había oído que un jabalí del bosque era muy sabio. Tal vez pudiera aconsejarlo.

En un cuarto oscuro, el mono viejo escucha pegado a una mampara de papel, donde se ven las sombras del dueño enojado y de su esposa.

Salió de la casa y fue a buscarlo. Le contó su historia y le pidió ayuda. El jabalí pensó un rato.

—Tu dueño tiene un bebé, ¿no? Mañana voy a llevármelo cuando su madre lo deje junto a la entrada. Tú corre detrás de mí y devuélvelo sano a sus padres. Después de eso, quizás cambien de idea.

El mono aceptó. Esa noche casi no durmió. Antes de que amaneciera ya estaba esperando, pendiente de cada ruido.

La mujer abrió las puertas, acomodó al bebé cerca del porche y empezó sus tareas. El pequeño jugaba con las manchas de luz sobre la estera. De pronto el jabalí apareció, lo atrapó y salió por la puerta.

La madre escuchó el llanto y corrió. Al ver que se llevaban a su hijo, fue a despertar al marido. Él tardó en comprender lo que pasaba. Cuando ambos llegaron afuera, el jabalí ya estaba lejos, pero vieron al mono que corría detrás.

Desde la galería, los padres asustados ven a lo lejos al jabalí que se lleva al bebé envuelto y al mono que corre detrás.

El animal alcanzó a su compañero, recibió al bebé y volvió con él en brazos. Lo entregó sin daño a sus padres, que lo abrazaron con alivio.

El mono viejo entrega al bebé sonriente a la madre arrodillada, mientras el padre observa asombrado.

—Ese es el mono que querías matar —dijo la mujer—. Acaba de devolvernos a nuestro hijo.

El marido cambió de decisión.

—Cuando llegue el carnicero, dile que el mono se queda. Y prepara desayuno para todos, también para él.

Alrededor del fogón, el dueño sonriente le ofrece un cuenco de arroz al mono mientras la esposa sirve y el bebé estira la mano hacia él.

El carnicero se fue sin comprar al animal. En su lugar recibió un pedido de carne de jabalí para la cena. Los padres nunca supieron que el rescate había sido preparado entre los dos amigos.

Desde entonces, el mono vivió tranquilo en la casa. Lo cuidaron durante el resto de sus días y su dueño no volvió a pegarle.

Fin

¿Una historia para recordar?

Puedes volver siempre que quieras.

¿Seguimos con otra?

Otro cuento no leído al azar

Detrás de esta historia.

Para reflexionar

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Cuentos ilustrados

Lecturas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia.

Con chicos

El mono necesita ayuda porque su dueño dejó de cuidarlo cuando envejeció. El jabalí inventa un rescate que cambia lo que los padres piensan, pero les causa un gran susto.

  • ¿Qué había dicho la mujer antes de que ocurriera el rescate?
  • ¿Qué otra ayuda te gustaría que hubiera recibido el mono?

Una mirada adulta

El derecho al descanso llega como recompensa por una nueva utilidad, después de que fracasa la petición de cuidado. La astucia permite sobrevivir, aunque use el miedo de una familia. El pedido final de carne de jabalí introduce una ironía que el relato no explica.

Preferencias de lectura

Tamaño de texto
21 px

¿Qué quieres leer?

Escribe al menos 2 caracteres.