Un conejo salta junto a un coco caído mientras un león observa a lo lejos.

India · tradición budista de los jātakas · Fábula tradicional

El conejo y el fin del mundo

Un ruido que corre de boca en boca

5 min de lectura6+ años · edad orientativa
Empieza la historia

Selecciona un párrafo para guardar tu lugar. Con el teclado, usa Tab y luego Enter.

Un conejo dormía a la sombra de una palmera. El aire estaba tibio, las hojas se movían apenas y no había ninguna razón para salir corriendo. Pero el conejo se despertó con una pregunta terrible en la cabeza.

«¿Y si el mundo se rompe?», pensó. «¿Dónde me voy a esconder?»

Un conejo acostado bajo una palmera abre los ojos preocupado, mientras arriba unos monos se sientan entre los cocos.

En ese preciso momento, unos monos dejaron caer un coco. El fruto dio contra el suelo, detrás del conejo, con un golpe seco: ¡PUM!

El conejo no miró hacia atrás. Ya sabía, o creía saber, qué había pasado. El mundo se estaba rompiendo. Salió disparado entre las hierbas, con las orejas pegadas al lomo.

Otro conejo lo vio pasar.

—¿Adónde vas tan rápido?

—¡Se termina el mundo!

El segundo no quiso quedarse a comprobarlo. Corrió detrás del primero. Un tercero vio a los dos, escuchó el grito y se unió. Pronto eran tantos que el sendero parecía moverse por su cuenta.

Un ciervo levantó la cabeza al oír el estrépito. Preguntó qué ocurría, pero recibió la respuesta de un conejo que ya pasaba de largo. El ciervo empezó a correr. Se sumaron otros ciervos, un zorro y un elefante. Cada animal encontraba delante de sí a alguien que parecía saber más, y ninguno se detenía a preguntar demasiado.

La polvareda se levantó sobre el bosque. Las aves salieron de las ramas. El elefante tenía tanto apuro que ni siquiera entendía de dónde venía el peligro; solo sabía que todos escapaban.

Conejos, ciervos, un zorro y un elefante corren en estampida por un sendero polvoriento mientras las aves salen volando.

Un león vio acercarse aquella multitud y se plantó en el camino.

—¡Paren! ¿Qué les pasa?

—¡El mundo se está rompiendo! —contestaron varias voces.

El león miró los árboles, el cielo y la tierra. Todo seguía en su lugar.

—¿Quién lo vio?

El elefante señaló al zorro. El zorro dijo que se lo habían contado los ciervos. Los ciervos buscaron a los conejos. Los conejos se señalaron unos a otros hasta que, al final de tantas patas y tantas explicaciones, apareció el primero.

—Yo lo escuché —dijo, todavía temblando—. Un ruido tremendo, justo detrás de mí.

El león detiene a los animales; el elefante señala al zorro y, al frente, el primer conejo tiembla mirándolo.

—Entonces vamos a ver qué lo hizo.

El conejo no tenía ninguna gana de volver. El león le ofreció llevarlo sobre el lomo, y así regresaron hasta la palmera. A cierta distancia, el pequeño escondió la cabeza.

—Fue ahí.

El león se acercó. Miró el suelo. Vio el coco y la marca que había dejado al caer. Levantó los ojos hacia las hojas; arriba estaban los monos.

El conejo, sobre el lomo del león, esconde la cabeza mientras el león mira a los monos en la palmera junto al coco caído.

—El ruido vino de este fruto —le explicó al conejo—. El suelo no se abrió.

El conejo bajó despacio, tocó la tierra con una pata y después con las cuatro. Era la misma tierra firme de la mañana.

Volvieron juntos a contarles a los demás. El elefante soltó un suspiro enorme; los ciervos aflojaron las piernas; los conejos se sentaron por fin. Cada uno tomó el camino de su casa. Y el primer conejo pudo regresar a su sombra: esta vez, antes de acostarse, miró bien qué había encima de la palmera.

Al anochecer, el conejo sentado mira con atención hacia lo alto de la palmera mientras los demás animales vuelven tranquilos a casa.
Fin

¿Una historia para recordar?

Puedes volver siempre que quieras.

¿Seguimos con otra?

Otro cuento no leído al azar

Detrás de esta historia.

Imagen simbólica de la narración de los jātakas: un libro abierto hacia un bosque, un ciervo y un conejo.
Ilustración de su mundo literario

Adaptadora de la fuente inglesa

Ellen C. Babbitt

Ellen C. Babbitt preparó Jataka Tales (1912) y More Jataka Tales (1922), dos libros ingleses que vuelven a narrar historias de la tradición budista de los játakas para lectores jóvenes. Sus escenas de animales, viajes y decisiones dieron forma a las fuentes...

Conoce su historia Más de «Cuentos de la India»

Para reflexionar

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Cuentos ilustrados

Lecturas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia.

Con chicos

El ruido del coco es de verdad. Lo que el conejo imagina que pasó es otra cosa. Después, cada animal repite lo que escuchó hasta que parece que todos saben lo mismo. El león vuelve al lugar y lleva al conejo con él. Puedes seguir las huellas de ese ruido, como si buscaras con los personajes qué ocurrió debajo de la palmera.

  • ¿Qué vio o escuchó cada animal antes de empezar a correr?
  • ¿Cómo ayuda el león al conejo para que pueda volver a la palmera?
  • ¿Qué les contarías a los animales al encontrar el coco?

Una mirada adulta

La alarma crece porque cada animal toma la huida ajena como prueba de un peligro que no ha visto. La repetición acumula certeza sin añadir evidencia. El león recorre esa cadena hasta el ruido inicial y distingue lo ocurrido de la explicación que el miedo le había dado. Para hacerlo, también ofrece al conejo el sostén de su lomo: la investigación se vuelve posible cuando regresar deja de ser una experiencia solitaria. El suelo que el conejo toca al final es el mismo, pero ya puede reconocerlo fuera de la imagen que lo hizo huir.

Preferencias de lectura

Tamaño de texto
21 px

¿Qué quieres leer?

Escribe al menos 2 caracteres.