Ang-ngalo sostiene un puente de bambú por donde los trabajadores llevan ladrillos blancos de sal.

Relato transmitido en Bangued · procedencia registrada por Fansler, Filipinas · Relato tradicional

Ang-ngalo y los ladrillos de sal

Relatos de Filipinas

3 min de lectura10+ años · edad orientativa
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En los primeros tiempos del mundo vivía un gigante llamado Ang-ngalo, hijo único del dios de la construcción. Le gustaba recorrer grandes distancias y trabajar en las montañas. Allí cavaba cuevas y las protegía del viento con árboles fuertes y paredes de roca.

Una mañana, cuando subía hacia su cueva más alta, vio al otro lado del océano a una joven que agitaba un pañuelo negro. El gigante entró en el agua y caminó hasta ella. Sus pisadas, dice esta historia, dejaron las grandes hondonadas del fondo marino.

Un gigante de pelo largo camina por el mar hacia una orilla lejana donde una joven agita un pañuelo negro.

La joven era Sipgnet, la diosa de la oscuridad.

—Estoy cansada de mi palacio del cielo —le dijo—. Quiero que construyas una casa aquí. Tiene que estar hecha con ladrillos blancos como la nieve.

El gigante, arrodillado en una playa rocosa, escucha a una joven vestida de oscuro que señala la ladera.

Ang-ngalo buscó, pero no encontró ningún ladrillo tan blanco. En aquel tiempo, lo único que tenía ese color era la sal. Entonces pidió ayuda a Asin, gobernante del reino de la Sal, y recibió ladrillos puros y brillantes.

Para transportarlos, el gigante construyó cientos de puentes de bambú sobre el océano. Una multitud de trabajadores comenzó a llevar las cargas de una orilla a otra, de día y de noche.

El océano, que hasta entonces había sido agua dulce formada por las lágrimas de diosas decepcionadas, perdió la paciencia. El paso constante sobre los puentes no lo dejaba descansar.

Un día levantó grandes olas y destruyó las pasarelas. Los trabajadores y los ladrillos cayeron al agua y quedaron sepultados en sus profundidades.

Olas gigantes rompen un puente de bambú y los ladrillos de sal caen al mar; a lo lejos el gigante mira asustado.

Con el tiempo, la sal se disolvió. El mar conservó lo que había caído en él: por eso, según este relato, sus aguas son saladas.

En el fondo del mar, ladrillos blancos de sal se deshacen en nubes brillantes entre corales y peces.
Fin

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Con chicos

Ang-ngalo encuentra un material blanco, pero llevarlo hasta la otra orilla requiere puentes y muchas personas. La gran construcción afecta también al océano, que en este cuento puede enojarse y actuar.

  • ¿Qué partes del paisaje cambian por el trabajo del gigante?
  • ¿Qué personajes habrían podido hablar antes de que empezara la construcción?

Una mirada adulta

La explicación del mar salado reúne un deseo monumental, trabajo colectivo y una fuerza natural personificada. Los trabajadores quedan expuestos a una disputa que comenzó entre seres poderosos. El resultado persiste en el paisaje, mientras el relato deja de seguir el proyecto de la casa.

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