Un viajero sostiene su mapa mientras recorre sobre una nube un paisaje de montañas y ríos.

Hokkaidō (Yezo en la fuente), Japón · tradición ainu · Relato tradicional

El viaje por las nubes

Relatos ainu · voces registradas en 1886

3 min de lectura12+ años · edad orientativa
Empieza la historia

Selecciona un párrafo para guardar tu lugar. Con el teclado, usa Tab y luego Enter.

Un hechicero le dijo a un hombre que conocía:

—Si subes a esa cumbre y saltas sobre la franja de nubes que pasa más abajo, vas a poder montarlas como a un caballo y recorrer el mundo.

Un hombre de barba gris señala una cumbre lejana con una franja de nubes mientras otro hombre más joven mira hacia allí, ilusionado.

El hombre le creyó. Subió a la montaña, vio las nubes y saltó. Y sucedió algo maravilloso: quedó sostenido sobre ellas.

Un hombre salta desde una cumbre rocosa con los brazos abiertos hacia una espesa franja de nubes blancas.

Viajó así por el mundo entero. Vio la tierra de los seres humanos y la de los dioses, y dibujó un mapa de todos los lugares que visitaba. Después regresó a la misma cumbre de la tierra ainu, bajó de la nube a la roca y descendió al valle.

Buscó al hechicero para agradecerle.

—El viaje fue hermoso. Vi tantas cosas extrañas que no podría haberlas imaginado. Gracias por darme esta oportunidad.

El hechicero quedó sin palabras. Todo lo que había dicho era mentira. Odiaba al hombre y había inventado el viaje con la única intención de hacerlo morir en la caída.

Un hombre sonriente muestra un mapa dibujado a otro hombre de barba gris, que lo mira inmóvil y asombrado frente a una casa de techo de paja.

Pero ahora tenía delante a su conocido, vivo, feliz y con el mapa de sus recorridos. Si aquella invención había resultado cierta, él también quería aprovecharla.

Subió a la cumbre, esperó a que una franja de nubes pasara por debajo y se arrojó sobre ella. Esta vez no hubo nada que lo sostuviera. Cayó hasta el valle y murió destrozado contra el suelo.

Esa noche, el dios de la montaña se apareció en un sueño al viajero.

—El hechicero encontró la muerte que preparó con su engaño —le dijo—. A ti te protegí porque eras un hombre bueno. Cuando saltaste siguiendo su consejo, yo te sostuve y te mostré el mundo para que volvieras más sabio. Que los demás aprendan de esto a dónde puede llevar la maldad.

Un hombre duerme junto al fuego de una casa ainu mientras sobre él brilla, como en un sueño, la imagen de la montaña y sus nubes.

Entonces el hombre supo quién había hecho posible su viaje por las nubes.

Fin

¿Una historia para recordar?

Puedes volver siempre que quieras.

¿Seguimos con otra?

Otro cuento no leído al azar

Detrás de esta historia.

Imagen simbólica: Un río arbolado y un zorro a la orilla, con la luz reflejada como ondas de una voz.
Ilustración de su mundo literario

Narrador oral ainu

Ishanashte

Ishanashte es uno de los narradores ainu identificados por Basil Hall Chamberlain en Aino Folk-Tales. El prefacio lo vincula con Shumunkot, y las notas de los cuentos registran narraciones suyas de 1886. Quince relatos de esta selección proceden de versiones que Chamberlain...

Conoce su historia Más de «Relatos ainu: el río cambia de voz»

Para reflexionar

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Cuentos ilustrados

Lecturas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia.

Con chicos

Para conversar con chicos

El viajero trae un mapa, pero no sabe todavía quién lo sostuvo. El hechicero ve el resultado y cree que podrá repetirlo sin conocer esa parte de la historia. Podemos conversar sobre la información que falta antes de imitar algo. En la vida real, las nubes no sostienen personas: el viaje solo ocurre por la magia del relato.

  • ¿Qué dato importante conoce el viajero solo al final?
  • ¿Por qué ver que algo ocurrió una vez no explica cómo ocurrió?

Una mirada adulta

Para una lectura adulta

La revelación final obliga a revisar retrospectivamente un agradecimiento equivocado. El protagonista atribuye el viaje al consejo del mismo hombre que quiso matarlo; la divinidad había intervenido sin hacerse visible. El hechicero interpreta el resultado como prueba de una regla general y cae al intentar aplicarla. La causalidad moral del cuento depende de esa protección excepcional, no de una propiedad de las nubes.

Preferencias de lectura

Tamaño de texto
21 px

¿Qué quieres leer?

Escribe al menos 2 caracteres.