Dos zorros conversan junto a una madriguera mientras un hombre escucha oculto detrás de un árbol.

Hokkaidō (Yezo en la fuente), Japón · tradición ainu · Relato tradicional

El hombre que engañó a dos zorros

Relatos ainu · voces registradas en 1886

4 min de lectura12+ años · edad orientativa
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Un hombre había subido a las montañas a buscar corteza para hacer sogas. Cerca de un árbol descubrió una madriguera y, mientras estaba allí, vio llegar a un zorro. Se escondió a la sombra y escuchó.

—Conozco un negocio que nos va a dar buenas ganancias —dijo el recién llegado, hablando como una persona—. Podemos hacerlo mañana.

Desde adentro, otro zorro le contestó:

—Primero cuéntame de qué se trata. Si conviene, voy.

—Tú te conviertes en caballo y yo en hombre. Bajo montado hasta la costa, donde la gente tiene comida y objetos preciosos. Te vendo, cobro y me voy. Cuando te lleven a pastar y te aten en la ladera, vuelvo a buscarte. Después repartimos todo por mitades.

Al zorro de la madriguera le gustó el plan. Acordaron encontrarse al día siguiente, cerca del mediodía. El visitante se alejó y el hombre volvió a su casa.

Pero a la mañana siguiente el hombre llegó antes. Se paró frente a la madriguera e imitó la voz que había escuchado.

—¡Ya estoy aquí! Sal y conviértete en caballo.

Apareció un zorro grande. El hombre le explicó que él ya había tomado forma humana: así podrían viajar sin despertar sospechas. El zorro sacudió el cuerpo y se volvió un magnífico caballo de pelaje rojizo.

Junto a la madriguera, un zorro grande se transforma en un caballo rojizo ante el hombre que sonríe.

Bajaron juntos a una aldea rica. Apenas el hombre anunció que vendía el caballo, todos quisieron comprarlo. Lo cambió por abundantes provisiones y objetos preciosos, y se marchó solo.

En una aldea junto al mar, el hombre recibe provisiones y objetos valiosos a cambio del caballo rojizo que admiran los vecinos.

El comprador apreciaba tanto aquel caballo que no quería dejarlo afuera. Lo guardó en su casa, cerró puertas y ventanas y le llevó hierba recién cortada. Pero el animal seguía siendo un zorro: no podía comer hierba. Quería pescado.

Pasaron unos cuatro días. Estaba por morir de hambre cuando consiguió escapar por una ventana. Corrió a buscar a su compañero con intención de matarlo. Allí descubrió que ninguno de los dos había hecho el negocio: un hombre se había adelantado y los había engañado.

En una casa en penumbra, junto a un montón de hierba sin tocar, un zorro flaco escapa por una ventana.

Los zorros decidieron encontrarlo y matarlo. Antes de que lo hicieran, el hombre se presentó ante ellos.

—Escuché lo que planeaban y los engañé —admitió—. Les pido perdón. Pero matarme no les va a servir. Si me dejan vivir, prepararé bebida de arroz, levantaré símbolos sagrados en su honor y les rendiré culto. Cada vez que consiga una buena pesca, también les ofreceré pescado. Las personas seguirán honrándolos: así obtendrán más que con mi muerte.

Los zorros escucharon la propuesta.

—Eso nos conviene —respondieron—. Está muy bien.

En el bosque, el hombre arrodillado les habla con las manos abiertas a dos zorros que lo escuchan.

Y así, dice este relato, comenzó la veneración del zorro entre ainu y japoneses. Así se cuenta.

Fin

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Otro cuento no leído al azar

Detrás de esta historia.

Imagen simbólica: Un río arbolado y un zorro a la orilla, con la luz reflejada como ondas de una voz.
Ilustración de su mundo literario

Narrador oral ainu

Ishanashte

Ishanashte es uno de los narradores ainu identificados por Basil Hall Chamberlain en Aino Folk-Tales. El prefacio lo vincula con Shumunkot, y las notas de los cuentos registran narraciones suyas de 1886. Quince relatos de esta selección proceden de versiones que Chamberlain...

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Para reflexionar

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

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Con chicos

Para conversar con chicos

El hombre sabe imitar una voz, pero quienes lo escuchan no saben quién está hablando. Después ofrece un acuerdo para salir del peligro que él mismo creó. Puedes distinguir su habilidad de las consecuencias que tuvo usarla: el zorro vendido pasó hambre y el comprador tampoco recibió lo que creía.

  • ¿Qué necesitaba comprobar el zorro antes de salir?
  • ¿Qué problemas resuelve el acuerdo final y cuáles deja pendientes?

Una mirada adulta

Para una lectura adulta

El engañador toma un plan ajeno y lo ejecuta contra sus autores. Esa inversión no vuelve inocente la venta ni convierte la negociación final en reparación completa. El cuento enlaza una amenaza personal con el origen de ofrendas duraderas: el beneficio esperado persuade a los zorros. La explicación final pertenece a esta narración histórica; no describe por sí sola las creencias de todas las personas de dos pueblos.

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