Un cachorro de zorro, un perrito y un ratón escapan con un pequeño barco de plata.

Hokkaidō (Yezo en la fuente), Japón · tradición ainu · Relato tradicional

El barquito de plata robado

Relatos ainu · voces registradas en 1886

4 min de lectura10+ años · edad orientativa
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Un hombre rico cuidaba a un cachorrito de perro y a uno de zorro. También guardaba un pequeño barco de plata, un amuleto que le había dado una divinidad cuyo nombre el narrador no conocía.

Un día el barquito desapareció. Lo buscaron por todas partes, sin encontrarlo. El hombre se acostó, dejó de comer y se entristeció tanto que parecía próximo a morir.

En una casa ainu, el hombre rico yace abatido junto al fogón mientras un zorrito y un cachorro juegan en primer plano.

Al principio, los dos cachorros siguieron jugando en su habitación. Pero cuando vieron cuánto empeoraba, el zorro habló con el perro.

—Si nuestro dueño muere, nosotros también vamos a morir de hambre. Tenemos que encontrar el amuleto.

Pensaron juntos cómo buscarlo. Entonces al zorro le vino una idea tan clara que casi podía verla: el ogro que vivía en la cima de la gran montaña del fin del mundo había robado el barquito y lo había encerrado en su caja.

Los cachorros sabían que no podrían recuperarlo solos. Invitaron al dios ratón y los tres partieron, bailando alegremente por el camino.

El ogro estaba mirando sin descanso hacia la casa del hombre, a la espera de verlo morir. Por eso no advirtió que los animales se acercaban. El ratón, ayudado por el zorro, cavó un pasadizo bajo la vivienda. Los tres entraron por allí.

Ya adentro, repartieron el trabajo. El ratón roería la caja; los otros dos tendrían que distraer al ogro. El zorro se convirtió en un niño hermoso y el perro en una niña. Bailaron e hicieron toda clase de piruetas.

Un niño y una niña bailan ante un ogro enorme mientras, a sus espaldas, un ratón roe una caja de madera.

El ogro se divirtió, aunque también sospechaba. Las puertas estaban cerradas: ¿por dónde habían entrado? Decidió entretenerse un rato con ellos y matarlos después.

Mientras miraba el baile, el ratón terminó de abrir un agujero. Se metió en la caja, sacó el amuleto y escapó por el túnel. El niño y la niña desaparecieron enseguida. El ogro no alcanzó a comprender cómo habían salido.

Al verlos huir, fue hacia la puerta para perseguirlos. Pero se detuvo. Ya lo había engañado un zorro; pensó que seguir intentando no serviría de nada. Los dejó ir.

Desde la puerta de su casa en la montaña, el ogro se rasca la cabeza mientras ve huir a lo lejos al zorrito, el perrito y el ratón.

El ratón regresó a su casa. Los cachorros llevaron el barquito de plata hasta la almohada de su dueño y se pusieron a jugar junto a él, tirándole suavemente de la ropa con los dientes. Al fin el hombre levantó la cabeza y vio el amuleto. Lleno de alegría y agradecimiento, le rindió culto.

El hombre levanta la cabeza emocionado al ver el barquito de plata junto a su almohada, mientras el zorrito y el perrito lo rodean.

Más tarde, el perro y el zorro le mostraron en un sueño cómo lo habían recuperado con ayuda del ratón. Entonces el hombre también honró al ratón.

El relato recuerda aquella ayuda para explicar por qué al ratón no se lo juzga siempre mal. También dice que un perro y un zorro pueden hacerse amigos, y que un perro que persigue a un zorro no lo muerde si este se vuelve para mirarlo de frente.

Fin

¿Una historia para recordar?

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¿Seguimos con otra?

Otro cuento no leído al azar

Detrás de esta historia.

Imagen simbólica: Un río arbolado y un zorro a la orilla, con la luz reflejada como ondas de una voz.
Ilustración de su mundo literario

Narrador oral ainu

Ishanashte

Ishanashte es uno de los narradores ainu identificados por Basil Hall Chamberlain en Aino Folk-Tales. El prefacio lo vincula con Shumunkot, y las notas de los cuentos registran narraciones suyas de 1886. Quince relatos de esta selección proceden de versiones que Chamberlain...

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Para reflexionar

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

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Con chicos

Para conversar con chicos

Cada animal hace algo diferente. El ratón llega a una caja que los otros no pueden abrir, mientras los cachorros consiguen que el ogro mire hacia otro lado. Después hace falta un sueño para que el hombre conozca la ayuda que no vio. Puedes pensar en las tareas importantes que ocurren fuera de nuestra vista.

  • ¿En qué momento depende cada animal de los otros?
  • ¿Por qué el hallazgo del barquito todavía no cuenta toda la historia?

Una mirada adulta

Para una lectura adulta

El rescate nace de una mezcla de vínculo y necesidad: los animales quieren salvar al hombre del que depende su alimento. Esa motivación no disminuye la precisión de su cooperación. La segunda restitución es narrativa: el sueño devuelve al ratón su lugar en un éxito del que físicamente se ha retirado. El reconocimiento ritual amplía la mirada más allá de los dos compañeros visibles junto a la almohada.

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