Un joven lleva una bolsa de tela por la playa hacia una ballena varada y una pequeña casa.

Hokkaidō (Yezo en la fuente), Japón · tradición ainu · Relato tradicional

El joven y la diosa osa

Relatos ainu · voces registradas en 1886

4 min de lectura14+ años · edad orientativa
Empieza la historia

Selecciona un párrafo para guardar tu lugar. Con el teclado, usa Tab y luego Enter.

En una aldea muy poblada nunca habían faltado peces ni venados. Pero llegó una hambruna. Desapareció la comida y sus habitantes fueron muriendo, hasta que solo quedaron con vida los dos hijos del jefe: una joven y su hermano menor.

La hermana sacó una bolsa de tela con las pertenencias de su padre y se la entregó.

—Como soy mujer, no importa si muero —le dijo—. Tú, en cambio, puedes recibir la herencia de nuestro padre. Llévate estas cosas, cámbialas por comida y vive.

En una casa vacía y fría, la hermana pone una bolsa de tela en las manos de su hermano, que la mira con tristeza.

El muchacho salió hacia la playa. Caminó largo rato por la arena hasta ver una casita algo apartada de la costa. Cerca de ella yacía una enorme ballena.

Dejó la bolsa afuera y entró. Había un hombre de apariencia divina, vestido con ropa moteada, y una mujer, también de aspecto divino, enteramente vestida de negro. El dueño de casa lo recibió sin preguntarle de dónde venía. Hirvieron carne de ballena y le dieron de comer. Durante todo ese tiempo, la mujer no lo miró.

Junto al fogón, el joven come carne de ballena mientras el hombre de ropa moteada le sirve y la mujer vestida de negro aparta la mirada.

Después, el joven fue a buscar su bolsa. Al abrirla, aparecieron objetos de enorme valor.

—Quiero pagarles la comida con esto.

El hombre contempló los tesoros.

—No hacía falta pagar. Puedes comer toda la carne que quieras. Pero estas cosas son muy hermosas: las voy a llevar a mi otra casa y traeré mis propios tesoros para cambiarlos por los tuyos.

Se fue con la bolsa. Entonces la mujer miró por primera vez al muchacho.

—Escúchame. Soy la diosa osa y mi esposo es el dios dragón. Es tan celoso que no me animé a mirarte delante de él. Tus tesoros son cosas que ni los dioses poseen. Los llevó para copiarlos y ofrecerte falsificaciones.

El joven la escuchó. Ella siguió:

—Cuando vuelva y los muestre, dile que no quieres cambiar tesoros: que quieres comprar a su mujer. Se va a enfurecer y se irá. Después podremos casarnos. Eso es lo que tienes que decir.

La mujer vestida de negro se inclina hacia el joven y le habla en voz baja junto al fuego.

Al rato regresó el dios dragón, sonriendo. Traía los tesoros verdaderos y los otros que quería dar a cambio. Los puso ante el joven y le propuso el intercambio.

—Aunque también me gustan los tesoros —respondió el muchacho—, quiero más a tu esposa. Dámela en lugar de los objetos.

Apenas terminó de hablar, un trueno estalló sobre la casa. El ruido lo dejó aturdido. Cuando pudo mirar alrededor, la casa había desaparecido. Solo quedaban él, la diosa y los tesoros.

En la playa donde estaba la casa, el joven se incorpora aturdido junto a la diosa, rodeados de tesoros, mientras se aleja una nube de tormenta.

—Mi esposo se fue lleno de rabia porque tú y yo queremos estar juntos —le explicó ella—. Por eso hizo ese estruendo. Ahora podemos vivir juntos.

Y juntos vivieron. El relato cuenta que de esa unión viene el parecido que tiene el oso con los seres humanos.

Fin

¿Una historia para recordar?

Puedes volver siempre que quieras.

¿Seguimos con otra?

Otro cuento no leído al azar

Detrás de esta historia.

Imagen simbólica: Un río arbolado y un zorro a la orilla, con la luz reflejada como ondas de una voz.
Ilustración de su mundo literario

Narrador oral ainu

Ishanashte

Ishanashte es uno de los narradores ainu identificados por Basil Hall Chamberlain en Aino Folk-Tales. El prefacio lo vincula con Shumunkot, y las notas de los cuentos registran narraciones suyas de 1886. Quince relatos de esta selección proceden de versiones que Chamberlain...

Conoce su historia Más de «Relatos ainu: el río cambia de voz»

Para reflexionar

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Cuentos ilustrados

Lecturas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia.

Con chicos

Para conversar con chicos

La hermana entrega una bolsa que permite a su hermano seguir adelante; más tarde, otra mujer descubre un engaño y propone qué hacer. Sus palabras tienen mucho peso en la historia, aunque no reciben el mismo trato. Para conversar sobre esto no hace falta aceptar que una persona valga menos por ser mujer ni que pueda comprarse.

  • ¿Qué cambia cuando el joven abre la bolsa?
  • ¿Qué decisiones toman las dos mujeres y qué sabemos de sus resultados?

Una mirada adulta

Para una lectura adulta

La supervivencia del joven depende de dos iniciativas femeninas dentro de un relato que también emplea una lógica desigual de herencia y propiedad. La diosa conduce la salida de su matrimonio, pero la fórmula que elige es pedir que la compren. Conservar esa tensión permite leer su agencia sin convertir el intercambio en una relación igualitaria. El destino de la hermana queda fuera de la narración: completar ese silencio con un rescate inventado modificaría su dureza.

Preferencias de lectura

Tamaño de texto
21 px

¿Qué quieres leer?

Escribe al menos 2 caracteres.