Una enorme serpiente blanca cruza el lago hacia el abeto en llamas donde un hombre sostiene su flauta.

Eslovena / Carintia · antología de Erben, mediación inglesa de Wratislaw · Relato tradicional

La serpiente blanca de Ossiach

Eslovena / Carintia · adaptación de fuente histórica

4 min de lectura12+ años · edad orientativa
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En la comarca de Osojani, también llamada Ossiach, las serpientes se multiplicaron tanto que aparecían por todas partes. Entraban en las casas, las iglesias, las lecherías y hasta en las camas. Ni siquiera se podía comer en paz: las hambrientas se metían en los platos.

La mayor amenaza era una serpiente blanca, monstruosamente grande, que habían visto atacar al ganado en Ososcica, la montaña que el testimonio también llama Görlitz Alpe. Los campesinos organizaron procesiones y peregrinaciones para pedirle a Dios que los librara de aquella plaga, pero nada cambió.

En una cocina campesina, una familia retrocede asustada ante serpientes enroscadas en el banco y en un tazón.

Cuando ya no sabían qué hacer, llegó un desconocido. Prometió acabar con todas las serpientes, con una condición: tenían que asegurarle que no habían visto una gran serpiente blanca.

—No vimos ninguna —contestaron algunos de los que lo rodeaban.

Un desconocido pregunta algo a los campesinos; dos responden enseguida mientras otros se miran incómodos.

El hombre mandó apilar leña alrededor de un abeto alto. Trepó hasta la copa y ordenó que encendieran fuego por todos lados y se apartaran deprisa.

Cuando las llamas subieron, sacó del bolsillo una flauta de hueso y la tocó con tanta fuerza que a todos les zumbaban los oídos. Serpientes, lagartos y salamandras acudieron desde todas partes. Una fuerza extraña los empujaba a saltar al fuego, donde morían.

Desde la copa de un abeto rodeado de fuego, el desconocido toca la flauta mientras serpientes y lagartos cruzan el prado.

De pronto se oyó desde la montaña un silbido más potente y agudo. Todos quedaron aterrados. El hombre, en lo alto del abeto, empezó a temblar.

—¡Ay de mí! ¡Ya no tengo salvación! Esa es una serpiente blanca. ¿Por qué me engañaron? Al menos tengan piedad y no se olviden de dar cada año una limosna a los pobres en mi nombre.

Apenas terminó de hablar, la enorme serpiente bajó sobre las rocas con el estrépito de un torrente. Se arrojó al lago y levantó espuma. Lo cruzó nadando y se precipitó sobre la hoguera.

Se alzó contra el abeto y empujó al hombre al fuego. Ella también cayó entre las llamas. Se retorció y silbó de manera espantosa, pero el fuego terminó por vencerla.

Así murieron la serpiente monstruosa y los demás animales que habían acudido. Los campesinos pudieron volver a sus tareas y los pastores llevaron otra vez el ganado a la montaña sin miedo.

La gente conservó la promesa de sus antepasados. Según cuenta esta leyenda, cada año, en aquel mismo día, distribuye granos entre los pobres en memoria del hombre que murió.

Frente a una torre de piedra junto al lago, campesinos reparten granos a los pobres.
Fin

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  • ¿Por qué la pregunta sobre la serpiente blanca era tan importante antes de encender el fuego?

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Para una lectura adulta

La salvación colectiva se obtiene mediante un engaño que impide al salvador decidir con información suficiente. La ayuda anual a los pobres conserva una deuda, pero no deshace la decisión que lo llevó a morir.

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