La nieve derretida alimenta un arroyo mientras brotan flores y hierba junto a la figura de Verano.

Nordeste de América del Norte · Wabanaki · atribución precisa sin resolver · Relato tradicional

Cómo Glooskap encontró el verano

Relatos wabanaki · testimonio histórico de 1884

3 min de lectura10+ años · edad orientativa
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En los tiempos lejanos, cuando la gente vivía todavía en la mañana roja anterior a la salida del sol, Glooskap viajó hacia el extremo norte, donde todo era hielo.

Encontró una vivienda y entró. Allí estaba un gigante enorme: era Invierno.

Glooskap se sentó. Invierno le ofreció una pipa y empezó a contar historias de otros tiempos. Mientras hablaba, su encantamiento helado rodeaba al visitante. Glooskap se quedó dormido.

Dentro de una vivienda de hielo azul, un gigante de barba helada cuenta historias con una pipa en la mano mientras Glooskap, cubierto de escarcha, se queda dormido.

Durmió seis meses, como un sapo. Después el hechizo se retiró y él despertó.

Salió hacia su casa, rumbo al sur. A cada paso hacía un poco más de calor. Las flores comenzaron a brotar y a hablarle.

Llegó a un bosque donde bailaban muchos seres pequeños. Su reina era Verano, la más hermosa. Glooskap la tomó en brazos y se la llevó, valiéndose de una treta para retenerla.

En un claro de abedules, decenas de pequeños seres luminosos bailan entre flores; en el centro, Glooskap alza en brazos a Verano, que lo mira sorprendida.

Había cortado un cuero de alce en una tira muy larga. Mientras corría con Verano, dejó que un extremo de la cuerda arrastrara detrás de él. Los seres de la luz lo sujetaron y tiraron. Pero la tira seguía desenrollándose mientras Glooskap avanzaba, y por más que ellos tiraban, él los dejaba atrás.

Glooskap corre por un sendero con Verano en brazos; detrás se desenrolla una larguísima tira de cuero de la que tiran, sin éxito, pequeños seres luminosos.

Así regresó a la vivienda de Invierno, esta vez con Verano junto al pecho.

El gigante lo recibió con gusto: esperaba dormirlo otra vez con su frío. Pero ahora quien contó las historias fue Glooskap, y su magia resultó más fuerte.

Pronto el sudor comenzó a correr por la cara de Invierno. Después se derritió más y más, hasta desaparecer. Su vivienda también se derritió.

En la vivienda de hielo que gotea, Glooskap cuenta historias junto a Verano, que irradia un brillo cálido; frente a ellos, el gigante Invierno se derrite en agua.

Todo despertó. Creció la hierba, salieron los pequeños seres del bosque y la nieve bajó por los ríos, arrastrando las hojas muertas.

Glooskap dejó allí a Verano y volvió a su casa.

Fin

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Detrás de esta historia.

Imagen simbólica: Un libro abierto ante una costa de bosque, con una canoa pequeña y varias hojas separadas que sugieren fuentes distintas.
Ilustración de su mundo literario

Recopilador y editor de la fuente inglesa

Charles Godfrey Leland

Charles Godfrey Leland reunió The Algonquin Legends of New England, publicado en 1884. El libro recoge relatos mi’kmaq, passamaquoddy y penobscot por medio de narraciones, manuscritos y colaboradores identificados. Leland seleccionó y reelaboró ese material; algunos capítulos combinan versiones o declaran cambios....

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Con chicos

Para conversar con chicos

El paisaje cambia con cada encuentro: primero hielo y sueño, después flores y agua que corre. También importa cómo viaja Verano: Glooskap se la lleva y usa una treta para impedir que la recuperen. Podemos mirar ambas cosas sin olvidar ninguna.

  • ¿Qué detalles anuncian el calor antes de encontrar a Verano?
  • ¿Qué sabemos y qué no sabemos de lo que quiere Verano?

Una mirada adulta

Para una lectura adulta

El ciclo estacional se narra como una lucha de poderes y un traslado forzado. La belleza de la llegada del calor no transforma el rapto en consentimiento. Además, el nombre Neptune en esta fuente no permite fijar con seguridad la nación de quien narró: esa incertidumbre forma parte de una atribución responsable.

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