La madre reúne leña y dos piezas de hierro antes de salir en busca de sus hijos.

Cabo oriental · recopilación de George McCall Theal (1886) · Cuento tradicional

La madre y el gran jefe de los animales

Relatos del Cabo oriental recogidos por Theal

4 min de lectura12+ años · edad orientativa
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Una mujer tuvo que ausentarse por un rato y dejó a sus hijos al cuidado de una liebre. Vivían junto a un sendero por donde solían pasar grupos de animales salvajes.

Apenas la madre se fue, apareció uno de esos grupos. La liebre se asustó y corrió a mirar desde lejos. Entre los animales había un monstruo terrible, su gran jefe.

La liebre, escondida en el pasto, ve acercarse por el sendero una tropa de animales y un monstruo enorme hacia los niños.

—¿Quiénes son esos chicos? —preguntó.

La liebre le dijo sus nombres, y el monstruo se los tragó enteros.

Cuando la mujer regresó, la liebre le contó lo ocurrido. La madre reunió leña seca, afiló dos piezas de hierro y salió por el sendero. Desde una colina llamó al gran jefe y dijo que buscaba a sus hijos.

—Acércate, no te oigo —respondió él.

Ella se acercó y también fue tragada. Adentro encontró a sus hijos vivos, junto con muchas otras personas, bueyes y perros.

Los niños tenían hambre. La madre usó las piezas de hierro para cortar carne del costado interior del monstruo. Encendió la leña y la cocinó. Cuando los demás vieron comer a los niños, pidieron alimento también. Ella volvió a cortar y cocinar para todos.

En un lugar oscuro y amplio, la madre da comida cocinada en un fuego a sus hijos, rodeada de personas, bueyes y perros.

El gran jefe empezó a sentirse muy mal. Reunió a sus consejeros, pero ninguno supo qué recomendarle. Se acostó y rodó en el barro, sin alivio. Finalmente apoyó la cabeza contra la cerca de un corral y murió.

Los consejeros no se animaban a acercarse. Mandaron a un mono para averiguar qué pasaba. El mono volvió con una advertencia:

—Quienes viven en las montañas, que corran a las montañas. Quienes viven en el llano, que vuelvan al llano. Yo me voy a las rocas.

Un mono sobre las rocas da la alarma mientras los animales huyen y el monstruo yace inmóvil junto a un corral.

Todos los animales se dispersaron.

Mientras tanto, la madre había abierto una salida en el costado del monstruo. Salió primero con sus hijos. Después apareció un buey, preguntando quién lo había ayudado; luego un perro y un hombre hicieron la misma pregunta. Finalmente salieron todas las personas y el ganado.

Acordaron elegir como jefa a la mujer que los había liberado.

Las personas liberadas rodean a la madre y a sus dos hijos en una colina, junto a bueyes y perros.

Sus hijos crecieron. Un día, ya adultos, salieron de cacería y encontraron a otro monstruoso devorador atascado en un pozo de barro. Lo mataron y volvieron a avisar a los hombres de su comunidad.

Cuando estos fueron a retirar su piel, salió de adentro otra multitud. Los liberados se unieron a sus rescatadores, y aquella comunidad se convirtió en un pueblo muy numeroso.

Fin

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Detrás de esta historia.

Un libro abierto, hojas sueltas con manchas de color y una pluma bajo un árbol, ante un paisaje de agua y montañas.
Ilustración de su mundo literario

Recopilador y editor

George McCall Theal

George McCall Theal dirigió la recopilación y edición de relatos del Cabo oriental publicada en la edición de 1886 que consultamos. En su prefacio reconoce el trabajo de narradores, copistas y revisores locales, muchos sin nombre individual. Las historias proceden principalmente de...

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Para reflexionar

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Con chicos

La madre entra buscando a sus hijos, pero termina ayudando a todos los que encuentra. Más adelante, los hijos también descubren personas atrapadas y la comunidad vuelve a crecer.

  • ¿Qué lleva la madre y para qué le sirve cada cosa?
  • ¿Por qué los liberados la eligen como jefa?

Una mirada adulta

El cuidado privado se amplía dentro de un espacio compartido de cautiverio. La autoridad cambia de fundamento: pasa del monstruo que incorpora cuerpos a la mujer que permite salir. El episodio de los hijos prolonga esa transformación y evita que la liberación quede limitada a una familia.

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