Sinukuan escucha a una rana junto a su cueva, mientras una tortuga y un pájaro esperan.

Tradición pampanga · monte Arayat, Filipinas · Relato tradicional

Sinukuan y el juicio de los animales

Relatos de Filipinas

3 min de lectura8+ años · edad orientativa
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Sinukuan había vivido en un pueblo. Era fuerte y valiente, pero sus vecinos comenzaron a envidiarlo y a preparar ataques contra él. Al final dejó sus bienes y se retiró a una cueva del monte Arayat.

Allí buscó la amistad de los animales. Podía cambiar de forma y, cuando alguno lo visitaba, adoptaba su figura para recibirlo. Los animales llegaron a confiar tanto en él que lo eligieron como juez.

En la entrada de una cueva del monte Arayat, Sinukuan sonríe ante un semicírculo de animales que lo miran con confianza.

Una mañana apareció un pájaro con una queja: la rana no lo había dejado dormir en toda la noche.

Sinukuan la mandó llamar.

—¿Por qué hiciste tanto ruido?

—Pedía ayuda —respondió ella—. Vi que la tortuga llevaba su casa a cuestas y tuve miedo de que se me cayera encima.

El juez consideró suficiente aquella explicación y la dejó ir. Después llamó a la tortuga.

—¿Por qué andabas cargando tu casa?

—Porque la luciérnaga jugaba con fuego y yo quería ponerla a salvo. ¿No puedo protegerla de un incendio?

Sinukuan también aceptó esa respuesta.

Al día siguiente llegó la luciérnaga. Explicó que su luz era la única defensa que tenía contra la daga puntiaguda del mosquito.

Al anochecer, Sinukuan se agacha para escuchar a una luciérnaga encendida sobre un helecho, mientras la tortuga observa.

El juez la dejó libre y convocó al último acusado. Pero el mosquito no supo explicar por qué llevaba una daga. Sinukuan le impuso tres días de encierro.

Sinukuan, serio, sostiene un tubito de bambú donde está encerrado el mosquito, mientras la luciérnaga y la rana observan.

Durante esos días, según el cuento, el mosquito perdió la voz. De allí viene la explicación de esta versión: el mosquito macho permanece callado y no se atreve a usar su arma por miedo a recibir otro castigo.

Fin

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Para reflexionar

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Propuestas de lectura de Cuentos ilustrados

Lecturas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia.

Con chicos

Cada animal cuenta qué le dio miedo y señala a otro. Sinukuan tiene que escuchar muchas voces para seguir el camino de una sola queja.

  • ¿Qué cambia cuando la rana explica por qué gritaba?
  • ¿Qué le preguntarías al mosquito antes de decidir su castigo?

Una mirada adulta

La cadena transforma una molestia nocturna en una investigación de miedos sucesivos. Cada defensa depende de atribuir el peligro al siguiente personaje. El silencio final del mosquito cierra el proceso, aunque no demuestra por sí mismo que los temores anteriores fueran acertados.

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