Granos enormes de arroz llegan solos hasta el granero que una viuda y su hija todavía están construyendo.

Provincias lao del Siam histórico · Fleeson (1899) · Leyenda tradicional

Cuando el arroz llegaba solo

Los granos que esperaron en el campo

2 min de lectura8+ años · edad orientativa
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La historia cuenta que, cuando la tierra era joven, las personas eran más fuertes y hermosas, y las frutas crecían más grandes y dulces. También el arroz tenía granos enormes: uno solo alcanzaba para alimentar a una persona.

En aquellos días se decía que la gente poseía tanto mérito que ni siquiera tenía que trabajar para recogerlo. Al madurar, los granos se desprendían de las plantas y rodaban por su cuenta hasta las aldeas. Llegaban directamente a los graneros.

Granos de arroz enormes ruedan solos por un sendero entre arrozales dorados hacia una aldea de casas sobre pilotes.

Un año, el arroz creció más grande y abundante que nunca. Una viuda miró sus depósitos y le dijo a su hija:

—Nos van a quedar chicos. Derribémoslos y hagamos otros más grandes.

Las dos desarmaron los graneros viejos y empezaron a construir los nuevos. Pero el arroz maduró antes de que terminaran. Se apuraron cuanto pudieron; aun así, los granos ya venían rodando desde los campos y se metían en el lugar donde ellas trabajaban.

La viuda se enojó. Golpeó uno de aquellos granos y gritó:

—¿No podían esperar hasta que estuviéramos listas? ¡Ahora molestan! ¡Todavía no los necesitamos!

El grano se quebró en miles de pedacitos. Entonces el arroz habló:

Junto al granero sin terminar, la viuda golpea un grano gigante con una caña y este estalla en miles de granitos; su hija retrocede asustada.

—De ahora en adelante, nos quedaremos en el campo hasta que nos necesiten.

Desde aquel momento, dice la leyenda, los granos son pequeños y las personas tienen que ir a buscarlos a los campos para llevarlos al granero.

En un arrozal dorado, la viuda corta espigas con una hoz y su hija carga un atado de arroz; otros aldeanos cosechan al fondo.
Fin

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Con chicos

La viuda quiere hacer lugar para una cosecha abundante, pero el arroz llega antes de que termine. Su enojo produce un cambio que alcanza a todo el mundo de la historia. Podemos distinguir el problema que necesita resolver de la reacción que elige frente a él.

  • ¿Qué se podría preparar mientras se construyen los nuevos graneros?
  • ¿Cómo transforma el cuento un problema pequeño en una explicación de algo que hacemos todos los días?

Una mirada adulta

La abundancia del comienzo exige recibir a tiempo algo que llega por sí solo. Cuando el arroz madura antes de que estén listos los graneros, el don se vuelve intrusión y el golpe de la viuda rompe esa relación. La leyenda transforma un desacuerdo doméstico en una condición del mundo: desde entonces, alimentarse requiere desplazamiento y trabajo. Esa desproporción da fuerza a la imagen de una facilidad perdida, pero también concentra en una sola mujer el origen fantástico de una carga compartida por todas las generaciones.

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