Nasrudín vio muchos patos jugando sobre el agua de una fuente. Corrió hacia ellos.
—¡Los voy a atrapar!
Pero los patos levantaron vuelo y escaparon todos.
Nasrudín tomó un poco de pan, se sentó al borde de la fuente y lo desmenuzó en el agua. Después se puso a comer.
Un hombre que pasaba le preguntó:
—¿Qué estás comiendo?
—Caldo de pato —respondió Nasrudín.


