Un viajero despierto contempla un globo de colores que sale de la boca de su compañero dormido.

Chile · Chile · Ramón A. Laval (1923) · Leyenda tradicional

Los dos viajeros y el sueño

Cuentos de la colección de Ramón Laval

3 min de lectura8+ años · edad orientativa
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Dos hombres habían salido a caminar y, después de muchas horas, se perdieron. Cansados, se acostaron a descansar bajo unos árboles.

Uno se durmió enseguida. El otro no pudo conciliar el sueño y se quedó sentado junto a él.

Mientras lo miraba, vio algo extraordinario: de la boca del dormido salían pequeñas burbujas de colores que se deshacían en el aire. De pronto apareció una mucho más grande. Se levantó un poco y empezó a viajar hacia el este.

Un hombre dormido bajo un árbol exhala pequeñas burbujas de colores; su compañero observa una burbuja mayor que empieza a alejarse.

Unos jotes que volaban por allí se acercaron al globo y lo acompañaron con gran agitación. El hombre se puso de pie y los siguió.

El viajero de sombrero marrón avanza por la ladera siguiendo un globo de colores acompañado por tres jotes, con un peñasco más adelante.

Llegaron hasta un peñasco, en la falda de un cerro cercano. El globo desapareció debajo de la roca. El viajero dejó una señal para reconocer el lugar y volvió junto a su amigo.

Visto desde arriba, el viajero de sombrero marrón y poncho rayado forma una pequeña señal de piedras al pie del peñasco.

Tuvo que sacudirlo tres veces antes de que despertara.

—Estaba soñando algo muy lindo —dijo el dormilón—. Iba por un camino y me encontré con unos amigos. Me recibieron contentísimos y me dijeron que iban a regalarme un tesoro. Justo cuando tú me despertaste, me llevaban a verlo.

Recién despierto bajo el árbol, el viajero que dormía cuenta su sueño a su compañero; sobre su cabeza, una viñeta lo muestra con unos amigos que lo llevan a ver un tesoro.

El otro escuchó sin interrumpirlo. No le contó todavía lo que había visto. Lo condujo hasta el peñasco y le propuso que cavaran junto a la señal.

A los pocos golpes encontraron una gran paila llena de monedas de oro.

Se repartieron el tesoro entre los dos. Solo entonces el que había permanecido despierto explicó cómo había seguido aquel globo de colores mientras su compañero soñaba que iba en busca de una fortuna.

Los dos hombres se arrodillan junto a una paila de cobre desenterrada y reparten monedas de oro al pie del peñasco.
Fin

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Ramón A. Laval

Ramón Arminio Laval reunió y estudió relatos de la tradición oral chilena. Su libro Cuentos populares en Chile (1923) conserva voces, lugares y expresiones de quienes contaban esas historias. De allí provienen los doce cuentos de esta selección: encuentros con la Calchona,...

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Con chicos

Los dos amigos viven momentos distintos al mismo tiempo. Uno recuerda un sueño; el otro vio algo en el aire. Cuando juntan esas experiencias, encuentran el tesoro.

  • ¿Qué partes del sueño se parecen a lo que ve el amigo despierto?
  • ¿En qué momento le cuenta todo lo que vio?

Una mirada adulta

El relato permite seguir una misma trayectoria desde la experiencia interior y desde la mirada de un testigo. Ninguno posee por sí solo toda la historia. La explicación llega después del reparto, de modo que la narración de lo ocurrido no se usa para reclamar una porción mayor.

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