Un niño muestra a su padre la manta dividida mientras el abuelo espera junto a ellos.

Tradición tagala · Malabon, Rizal, Filipinas · Relato tradicional

La mitad de la manta

Relatos de Filipinas

2 min de lectura8+ años · edad orientativa
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En una casa vivían un matrimonio, su hijo de diez años y el abuelo, que tenía ochenta. El anciano ya no podía trabajar. Su presencia provocaba discusiones entre los adultos, aunque el nieto lo quería mucho.

Una mañana de lluvia, el padre cedió ante la insistencia de su esposa y decidió llevar al abuelo a una choza que tenían en el campo, lejos de la casa.

Llamó al chico.

—Prepara una canasta con comida y una manta. Vamos a llevar a tu abuelo al campo.

El hijo lloró y le pidió que no lo hiciera. El padre no cambió de idea.

En una mañana de lluvia, el niño llora aferrado al brazo de su padre, que sostiene una canasta y una manta; al fondo, el abuelo baja la mirada.

Entonces el chico tomó la manta y la cortó por la mitad.

—¿Por qué hiciste eso? —le preguntó su padre, sorprendido.

—Guardo una parte para ti. Cuando seas viejo, voy a llevarte a esa misma choza y darte esta mitad.

El hombre miró el pedazo que había quedado en sus manos. La decisión que acababa de tomar se le apareció de otra manera: ahora él ocupaba el lugar del anciano.

Mandó deshacer los preparativos. El abuelo permaneció en la casa, y desde entonces su hijo se ocupó de cuidarlo.

A la luz de una lámpara, el padre le sirve arroz al abuelo, que sonríe con la manta sobre las rodillas, mientras el niño se apoya contento a su lado.
Fin

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Con chicos

El chico ya había pedido que su abuelo se quedara, pero nadie lo escuchaba. Al cortar la manta, logra mostrarle a su padre una escena que todavía no ocurrió.

  • ¿Qué imagina el padre cuando escucha para qué es la otra mitad?
  • ¿Qué podría hacer la familia para que el abuelo se sienta acompañado?

Una mirada adulta

El objeto dividido acerca dos tiempos: la vejez presente del abuelo y la futura del padre. La respuesta del niño hace visible una continuidad entre el trato que observa y el que podría repetir. El cambio llega mediante esa imagen concreta, antes de que la expulsión se consume.

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