Una brasa se detiene sobre un puente de paja mientras un frijol espera junto al arroyo.

Grimm · lengua alemana · colección literaria de Jacob y Wilhelm Grimm, mediación inglesa de Margaret Hunt · Relato tradicional

La paja, la brasa y el frijol

Grimm · lengua alemana · adaptación de fuente histórica

3 min de lectura9+ años · edad orientativa
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Una anciana pobre había juntado un plato de frijoles y quería cocinarlos. Encendió el hogar con un puñado de paja. Al volcar los frijoles en la olla, uno cayó al suelo sin que ella lo notara. Quedó junto a una pajita. Poco después saltó del fuego una brasa y cayó al lado de ambos.

—¿De dónde vienen, amigos? —preguntó la paja.

La brasa explicó que había escapado de las llamas: si se quedaba, habría terminado reducida a cenizas.

—Yo también me salvé entero —dijo el frijol—. Si hubiera caído en la olla, me habrían cocinado sin piedad, como a mis compañeros.

La pajita contó que la mujer había echado al fuego a sesenta de sus hermanos de una vez. Ella logró escabullirse entre sus dedos.

Un frijol, una pajita y una brasa están juntos en el suelo de la cocina mientras al fondo la anciana revuelve la olla.

—¿Y ahora qué hacemos? —preguntó la brasa.

El frijol propuso permanecer juntos y viajar a otro país, para que no les ocurriera una nueva desgracia. A los otros les gustó la idea y los tres partieron.

El frijol, la pajita y la brasa avanzan juntos por un sendero entre flores que parecen árboles a su lado.

Pronto llegaron a un arroyo. No había puente ni tabla para cruzarlo. La pajita tuvo una idea:

—Me tiendo de orilla a orilla y ustedes pasan por encima.

Así lo hizo. La brasa, que era impetuosa, avanzó enseguida sobre el puente recién tendido. Pero al llegar a la mitad oyó correr el agua, sintió miedo y se quedó quieta.

La paja empezó a arder bajo ella. Se partió en dos y cayó al arroyo. La brasa cayó detrás, siseó al tocar el agua y murió.

El frijol, que había esperado en la orilla, se echó a reír. No podía parar. Se rio tanto que reventó.

En la orilla del arroyo, el frijol está partido de tanto reír mientras los restos de la pajita flotan en el agua.

También él habría acabado allí de no ser por un sastre que viajaba buscando trabajo. El hombre se sentó a descansar junto al arroyo. Como era compasivo, sacó aguja e hilo y cosió al frijol.

Este le dio las gracias con mucha amabilidad. El sastre había usado hilo negro, y por eso, desde entonces, todos los frijoles tienen una costura negra.

Junto al arroyo, un sastre joven cose con hilo negro al frijol que sostiene entre los dedos.
Fin

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Para reflexionar

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Con chicos

Para conversar con chicos

Los tres amigos quieren ayudarse a escapar, pero el puente no resiste a la brasa. El frijol se ríe de la desgracia y después necesita que alguien sea amable con él.

  • ¿Qué diferencia hay entre la reacción del frijol y la del sastre cuando ven a otro en dificultades?

Una mirada adulta

Para una lectura adulta

La alianza nace del miedo compartido, pero no alcanza para reconocer la incompatibilidad material entre fuego y paja. La compasión del sastre interrumpe una serie de pérdidas y deja una marca visible, en el cierre explicativo del cuento.

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