Un zorro ofrece astillas como cartas a un gallo que permanece a salvo en un abeto.

Tradición noruega, recopilada por Peter Christen Asbjørnsen y traducida al inglés por George Webbe Dasent · Cuento tradicional

El gallo y las cartas del zorro

Una lectura desde lo alto

3 min de lectura7+ años · edad orientativa
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Un gallo cantaba sobre un montón de estiércol, con las alas abiertas y el pecho bien levantado. Un zorro pasó cerca y se detuvo a escucharlo.

—¡Qué bien cantas! —le dijo—. ¿Puedes hacerlo parado en una pata y con un ojo cerrado?

—Por supuesto.

El gallo levantó una pata, cerró un ojo y lanzó su canto. Después batió las alas, orgulloso de la demostración.

El gallo canta en una pata y con un ojo cerrado sobre el estiércol, mientras el zorro lo observa sentado.

—Muy bonito —dijo el zorro—. Casi tan bonito como un sermón en la iglesia. Pero cantar en una pata y con los dos ojos cerrados ya debe ser demasiado difícil.

—¿Difícil para mí? Mira.

El gallo cerró ambos ojos. Antes de que terminara de cantar, el zorro lo atrapó por el cuello, se lo echó sobre el lomo y corrió hacia el bosque.

El zorro corre hacia el bosque con el gallo sobre el lomo.

Debajo de un abeto viejo lo dejó en el suelo y apoyó una pata sobre su pecho. Estaba a punto de darle el primer mordisco cuando el gallo habló.

—¡Así que ni siquiera vas a rezar antes de comer! Un buen cristiano da las gracias por su comida.

El zorro no quería que dijeran eso de él. Soltó al gallo para juntar las patas y empezar la oración.

En ese instante, el ave dio un salto, abrió las alas y voló hasta una rama alta.

El zorro junta las patas con los ojos cerrados y el gallo sale volando hacia una rama.

El zorro miró hacia arriba. Todavía no pensaba rendirse. Se alejó un poco y regresó con unas astillas que habían dejado los leñadores.

El gallo estiró el cuello para ver qué llevaba.

—¿Qué es eso?

—Unas cartas que acabo de recibir. ¿Bajas a ayudarme? Yo no sé leer esa letra.

El gallo se acomodó junto al tronco y miró a lo lejos.

—Con mucho gusto, pero ahora no puedo. Desde aquí veo que viene un cazador. ¡Ahí está! ¡Ya se acerca!

El zorro dejó de pensar en cartas y en gallos. Salió corriendo entre los árboles tan rápido como le daban las patas.

El zorro huye entre los árboles dejando caer unas astillas, mientras el gallo lo mira tranquilo desde una rama.

El gallo se quedó en su rama. Esta vez, el que se había creído el engaño era el zorro.

Fin

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Retrato ilustrado de Peter Christen Asbjørnsen joven, con gafas redondas y cabello oscuro, basado en un grabado histórico.
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Peter Christen Asbjørnsen

Peter Christen Asbjørnsen reunió cuentos noruegos que circularon en distintas versiones. Ocho relatos de esta biblioteca proceden de Tales from the Fjeld, publicado en inglés en 1874: un panqueque fugitivo, tres preguntas difíciles y una moneda honrada son algunas de sus puertas...

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Con chicos

El primer desafío hace que el gallo cierre los ojos justo cuando necesita estar atento. Después descubre qué palabras pueden hacer actuar al zorro: primero la oración, después la llegada de un cazador. Las astillas no lo convencen de bajar.

  • ¿Qué necesita conseguir cada uno para que funcione su engaño?
  • ¿Qué ventaja tiene el gallo cuando ya está arriba del árbol?

Una mirada adulta

La narración encadena tres escenas de persuasión y modifica la relación de poder con cada una. La vanidad abre la primera trampa; la preocupación por parecer piadoso abre una salida. La última respuesta utiliza una ventaja visible, la altura, para dar credibilidad a una alarma.

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