Un estudiante permanece solo en la galería del colegio durante la noche, atento al patio y a la entrada.

Corea · Im Bang, versión inglesa de James Scarth Gale (1913) · Relato tradicional

El estudiante que se quedó

Relatos coreanos

3 min de lectura8+ años · edad orientativa
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Los estudiantes del colegio confuciano habían organizado una fiesta de primavera junto a un manantial. Prepararon comida y bebida y salieron hacia el bosque. Pensaban pasar allí toda la noche.

Uno de ellos, llegado del campo, se quedó en el edificio. También tenía ganas de ir, pero no le parecía bien dejar completamente solo el templo del colegio. Sus compañeros casi nunca reparaban en él.

En la puerta roja del colegio, un grupo de estudiantes sale riendo con canastas de comida; dentro, un joven solitario los mira partir desde los escalones.

Aquella noche el rey Sejong envió a un servidor para averiguar cuántos estudiantes permanecían de guardia. El hombre regresó con una respuesta breve: todos se habían ido salvo uno.

El rey mandó llamar al muchacho. No debía cambiarse ni preparar una presentación especial: tenía que ir como estaba.

—¿Por qué te quedaste cuando los otros salieron? —le preguntó.

—Yo también quería ir, pero pensé que alguien debía cuidar el lugar.

La respuesta le gustó al rey. Después quiso saber si el estudiante escribía versos.

—Sé un poco —contestó él.

—Entonces completa este: «Después de la lluvia, las montañas lloran».

El joven respondió enseguida:

—«Delante del viento, la hierba se emborracha».

En un salón del palacio iluminado con faroles, el rey sonríe interesado desde su estrado mientras un joven de túnica sencilla, arrodillado, le responde con calma.

El rey celebró la imagen. Decidió concederle allí mismo el título de graduado y mandó traer la ropa correspondiente, las flores para su sombrero y un caballo. Dos muchachos y varios músicos lo acompañarían.

—Ahora ve a la fiesta y muéstrate —le dijo.

En el bosque, los compañeros escucharon flautas y otros instrumentos. Les extrañó aquella llegada: no era la época en que los nuevos graduados salían en procesión.

Cuando el grupo se acercó, reconocieron al estudiante que habían dejado atrás. Venía vestido con honores y montado en el caballo del rey.

En un bosque de pinos, junto a un manantial, llega un joven montado a caballo con ropa de graduado y flores en el sombrero, acompañado por músicos; sus compañeros se levantan asombrados.

Le preguntaron qué había pasado. Al conocer la historia, la fiesta perdió su alegría despreocupada y todos regresaron a casa. El joven que se había quedado solo llegó a ser, con el tiempo, un hombre reconocido.

Fin

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Detrás de esta historia.

Retrato ilustrado de Im Bang con sombrero oficial negro, túnica verde y barba blanca, basado en un retrato histórico.
Ilustración de su mundo literario

Autor

Im Bang

Im Bang fue un escritor coreano cuyos relatos reúnen encuentros sobrenaturales, episodios de la vida cotidiana y personajes de la corte. Ocho historias de esta selección proceden de su obra: una tela que oculta viajeros, mariposas hechas de seda y un fantasma...

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Con chicos

El estudiante quiere ir a la fiesta, pero también le importa que alguien cuide el lugar. El rey descubre además que sabe inventar versos. Sus compañeros conocen esas dos cosas solo cuando lo ven regresar.

  • ¿Qué le preguntarías al estudiante antes de que sus compañeros se fueran?
  • ¿Qué imagen te gusta más de los dos versos?

Una mirada adulta

El estudiante sostiene una responsabilidad que sus compañeros apenas ven. La conversación con el rey hace aparecer, además, una destreza poética hasta entonces ignorada. El reconocimiento reúne cuidado e inteligencia, pero depende de una intervención excepcional de la autoridad. Los honores modifican de golpe la mirada del grupo sobre alguien que ya estaba allí. La fiesta pierde su despreocupación cuando lo que parecía insignificante regresa revestido de prestigio.

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